Historia

1492: Cristóbal Colón, de San Salvador a Cuba

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Imagen generada por la AI Sofia (ChatGPT).

Lugar del desembarco, problema de las fechas y una memoria histórica en disputa

Introducción

La historia suele condensar procesos complejos en fechas aparentemente simples: Cristóbal Colón llegó a América el 12 de octubre de 1492 y desembarcó en Cuba el 28 de octubre del mismo año. La primera fecha terminó convertida en una conmemoración observada en distintos países bajo nombres diferentes —Fiesta de la Raza, Día de la Hispanidad, Encuentro de Dos Mundos, Día del Respeto a la Diversidad Cultural o Día de la Resistencia Indígena—, mientras que la segunda quedó asociada en Cuba al desembarco por Bariay.

Sin embargo, cuando regresamos a las fuentes, esa aparente simplicidad comienza a desaparecer.

No conservamos el diario original de Colón. El lugar exacto donde desembarcó por primera vez en Cuba fue objeto durante siglos de una importante controversia histórico-geográfica. Y las fechas de 1492 pertenecían al calendario juliano, no al calendario gregoriano que utilizamos actualmente.

A esas cuestiones documentales se añade una cuarta: ¿qué significado debemos atribuir hoy al 12 de octubre?

Responderla exige regresar al primer viaje y distinguir entre el acontecimiento, la manera en que fue registrado y las interpretaciones políticas construidas posteriormente alrededor de él.

Una luz en la noche y una isla llamada Guanahaní

La expedición colombina partió del puerto de Palos el 3 de agosto de 1492. Después de realizar escala en las Canarias, las tres embarcaciones —la Santa María, la Pinta y la Niña— penetraron en el Atlántico siguiendo una ruta basada en los conocimientos náuticos de la época y en una estimación de las dimensiones del planeta que hacía aparecer Asia mucho más cercana hacia occidente de lo que realmente estaba.

La noche del 11 al 12 de octubre comenzaron a aparecer señales que hicieron pensar que la tierra estaba próxima.

Según el extracto del Diario transmitido por Bartolomé de las Casas, Colón afirmó haber divisado durante la noche una luz incierta. Horas después, aproximadamente a las dos de la madrugada, desde la Pinta, que navegaba en aquel tramo por delante de las otras embarcaciones, el marinero Rodrigo de Triana dio la señal inequívoca de tierra.

La mención de ambos episodios ha provocado incluso una pequeña controversia histórica acerca de quién debía considerarse el primero en divisarla: Colón o Rodrigo de Triana. 

Según el extracto del Diario, Triana realizó el avistamiento inequívoco hacia las dos de la madrugada; sin embargo, Colón sostuvo haber observado unas horas antes una luz que interpretó como señal de tierra y terminó reclamando para sí la recompensa prometida por los Reyes Católicos: una renta anual de 10.000 maravedíes.

La tradición, sin embargo, terminó reservando un lugar especial para Rodrigo de Triana. En el histórico barrio sevillano de Triana, en una modesta plaza de la Virgen Milagrosa, se levanta desde 1973 una escultura de José Lemus que representa al vigía de la Pinta en el instante del avistamiento. En su pedestal no aparece una larga inscripción ni una explicación de la controversia: solamente una palabra, «TIERRA». El monumento perpetúa así la memoria popular del hombre a quien la tradición atribuye el anuncio que cambiaría la historia: «¡Tierra a la vista!»

Para reconstruir el acontecimiento debemos recordar, además, que el texto que poseemos no es el cuaderno original escrito por Colón, sino un extracto posterior transmitido por Las Casas. La Biblioteca Nacional de España señala que los diarios originales se han perdido e incluso plantea que Las Casas pudo haber trabajado sobre un texto que ya había sido abreviado previamente.

Tras esperar hasta el amanecer, las tripulaciones se aproximaron a una isla de las Lucayas que sus habitantes llamaban Guanahaní. Durante la mañana se produjo el desembarco y Colón le dio el nombre de San Salvador.

Aquella jornada fue registrada como: viernes 12 de octubre de 1492.

Colón, sin embargo, no pensó haber encontrado un continente desconocido para los europeos. Interpretó las tierras encontradas desde el marco geográfico que había guiado toda la expedición: suponía encontrarse en las proximidades orientales de Asia.

El viaje, por tanto, continuó.

De San Salvador hacia una gran isla llamada Cuba

Durante los días posteriores, la expedición recorrió otras islas del archipiélago mientras Colón buscaba oro, grandes poblaciones, mercados y señales de los territorios asiáticos descritos por las fuentes geográficas europeas.

A través de conversaciones realizadas mediante gestos y traducciones necesariamente imperfectas, comenzó a recibir noticias acerca de una isla de grandes dimensiones llamada Cuba.

Según el extracto del Diario transmitido por Las Casas, durante los días 23 y 24 de octubre Colón mostraba especial interés por alcanzar aquella tierra. Su interpretación seguía siendo asiática: consideraba posible que Cuba fuera Cipango, el Japón conocido por las descripciones de Marco Polo, o una tierra situada en sus proximidades.

La expedición puso rumbo hacia ella.

Cuba fue vista el 27, pero el desembarco ocurrió el 28

Aquí encontramos una primera precisión importante que suele desaparecer en las conmemoraciones. Según el extracto del Diario, el sábado 27 de octubre de 1492, después de navegar hacia el sur-suroeste desde las llamadas Islas de Arena, la tripulación divisó tierra antes de caer la noche.

El texto es explícito: «antes de noche vieron tierra».

Aquella tierra, identificada al día siguiente como la isla de Cuba, había sido avistada antes de anochecer.

Las embarcaciones permanecieron durante la noche frente a la costa bajo condiciones de lluvia. A la mañana siguiente, domingo 28 de octubre, avanzaron hacia la tierra más cercana y penetraron en lo que el relato denomina un «río», aunque la descripción corresponde a un puerto, bahía o entrada marítima protegida.

Colón quedó profundamente impresionado por el paisaje.

Según el extracto lascasiano, entró en una embarcación menor y fue a tierra. Allí encontraron viviendas cuyos habitantes se habían retirado ante la llegada de los desconocidos.

Finalmente denominó al lugar «río y puerto de San Salvador».

La secuencia histórica debe, por tanto, distinguirse:

Acontecimiento fecha registrada en 1492

Desembarco de la expedición en Guanahaní, denominada San Salvador 12 de octubre
Primer avistamiento documentado de Cuba 27 de octubre Entrada en el puerto y desembarco de Colón en Cuba 28 de octubre

Existe incluso una curiosidad terminológica: San Salvador aparece dos veces en el primer viaje. Fue el nombre dado por Colón a Guanahaní y también el nombre otorgado al primer puerto cubano en el que desembarcó.

Pero aquí surge otra pregunta: ¿dónde estaba aquel Puerto de San Salvador?

Bariay: la identificación predominante, pero no una certeza heredada desde 1492

La interpretación actualmente predominante en Cuba identifica el primer lugar de desembarco colombino con la bahía de Bariay, en la actual provincia de Holguín.

El Parque Monumento Nacional Bariay conserva y representa institucionalmente esa identificación. Las investigaciones realizadas en la zona y las reconstrucciones histórico-geográficas desarrolladas durante el siglo XX contribuyeron a consolidarla.

Pero sería incorrecto presentar Bariay como una localización aceptada sin discusión desde los propios tiempos de Colón.

Precisamente porque no poseemos coordenadas modernas ni el manuscrito náutico original, los investigadores han tenido que reconstruir el recorrido utilizando rumbos, distancias calculadas en leguas, descripciones del relieve, profundidad de las aguas, orientación de la costa y accidentes geográficos.

Y esas reconstrucciones produjeron respuestas diferentes.

Gibara y las otras hipótesis

Durante el siglo XIX y parte del XX se propusieron numerosos lugares para identificar el primer desembarco en Cuba. Entre ellos aparecieron Boca de Carabelas, Puerto Padre, Samá, bahía de Nipe, Baracoa, Gibara y Bariay, entre otras posibilidades.

Una de las interpretaciones que alcanzó mayor respaldo fue Gibara.

En 1922, el ingeniero cubano Luis Morales y Pedroso presentó ante la Sociedad Geográfica de Cuba su estudio Lugar donde Colón desembarcó por primera vez en Cuba, publicado en La Habana en 1923.

Morales y Pedroso reconstruyó el itinerario utilizando el relato del viaje, fuentes históricas y cartografía, y concluyó que el primer desembarco había ocurrido en Gibara.

Según reconstrucciones posteriores de la controversia, una comisión especial de la Sociedad Geográfica de Cuba examinó favorablemente su trabajo, reflejo del importante respaldo que llegó a alcanzar aquella interpretación.

Uno de los elementos empleados para intentar identificar el paisaje fue una singular referencia del relato colombino: la descripción de una montaña que parecía tener sobre ella otro pequeño monte semejante a una mezquita.

La comparación entre esa descripción y determinadas elevaciones de la costa holguinera alimentó durante décadas la discusión.

Por ello, la controversia Bariay-Gibara no debe considerarse una anécdota local. Forma parte de un problema historiográfico legítimo: reconstruir con instrumentos modernos una navegación ocurrida en el siglo XV a partir de documentación incompleta y transmitida indirectamente.

Cómo Bariay ganó terreno

Durante la década de 1930 surgió una reconstrucción alternativa que dio nuevo impulso a la candidatura de Bariay. José Vander Gucht y Saturnino M. Parajón defendieron esa localización dentro de los debates sobre la ruta colombina por la costa norte oriental de Cuba. La cuestión recibió posteriormente la atención del historiador estadounidense Samuel Eliot Morison, profesor de Harvard y experimentado navegante.

Durante la expedición marítima que dirigió entre 1939 y 1940, conocida como Harvard Columbus Expedition, Morison examinó las rutas colombinas y recorrió también la costa cubana.

Su monumental obra Admiral of the Ocean Sea: A Life of Christopher Columbus, publicada en 1942, adoptó Bariay como localización del primer desembarco cubano.

Según la reconstrucción retrospectiva publicada por Vander Gucht en 1972, nuevas exploraciones cubanas realizadas en 1941 y los debates desarrollados alrededor del Primer Congreso Nacional de Geografía de 1942 reforzaron esa interpretación.

La conclusión debe formularse cuidadosamente.

Bariay alcanzó durante la primera mitad del siglo XX una aceptación historiográfica creciente y terminó convirtiéndose en la identificación institucional predominante en Cuba. Eso no equivale a afirmar que el punto exacto haya quedado demostrado sin margen posible de discusión.

Existen argumentos históricos y geográficos, complementados por investigaciones arqueológicas realizadas en la zona, que explican la aceptación de Bariay. Pero la arqueología disponible no debe utilizarse por sí sola como prueba definitiva del punto exacto donde Colón puso el pie aquel 28 de octubre.

La distinción es importante: una interpretación predominante no es necesariamente una certeza absoluta.

El problema escondido dentro de las fechas

Todavía queda una cuestión menos visible. Cuando afirmamos que Colón desembarcó en Guanahaní el 12 de octubre de 1492, estamos utilizando correctamente la fecha que correspondía a su época. Pero el calendario gregoriano actual no existía en 1492. Los reinos hispánicos utilizaban entonces el calendario juliano.

El calendario gregoriano fue establecido en 1582 para corregir el progresivo desfase producido por el calendario juliano respecto del año solar. Cuando España adoptó la reforma, al 4 de octubre de 1582 le siguió el 15 de octubre.

De ahí nace una confusión frecuente: pensar que toda fecha anterior a 1582 debe corregirse añadiendo diez días.

No es así. En 1492 la diferencia era de nueve días, no de diez. La diferencia entre ambos calendarios cambia a lo largo de los siglos debido a sus distintas reglas para determinar los años bisiestos.

El calendario juliano considera bisiesto todo año divisible por cuatro.

El calendario gregoriano introduce una excepción: los años terminados en dos ceros no son bisiestos, salvo que sean divisibles por 400.

Así, por ejemplo, 1500 fue bisiesto según el calendario juliano, pero no lo habría sido según las reglas del calendario gregoriano.

Por esa razón, en octubre de 1492 la diferencia entre una fecha juliana y su correspondiente fecha gregoriana proléptica era todavía de nueve días.

El décimo día de divergencia apareció después del año bisiesto juliano de 1500.

Esta precisión ha sido comprobada directamente para el viaje de Colón. Harb, Klonowska y Einarson muestran que el viernes 12 de octubre de 1492 del calendario juliano corresponde al viernes 21 de octubre de 1492 cuando esa misma jornada se expresa mediante el calendario gregoriano proléptico.

La coincidencia del día de la semana es importante: estamos hablando del mismo día físico, expresado mediante dos sistemas diferentes de datación.

Nota calendárica

Aunque la reforma de 1582 eliminó diez fechas —al 4 de octubre siguió el 15—, eso refleja la diferencia existente en 1582. Al proyectar retrospectivamente las reglas gregorianas hasta 1492, antes de la divergencia introducida por el año 1500, la separación resulta de nueve días.

Por tanto:

Acontecimiento Calendario juliano vigente en 1492Calendario gregoriano proléptico
Desembarco en Guanahaní12 de octubre de 149221 de octubre de 1492
Avistamiento de Cuba 27 de octubre de 14925 de noviembre de 1492
Desembarco en Cuba 28 de octubre de 14926 de noviembre de 1492

Esto no significa que debamos afirmar simplemente que «Colón llegó el 21 de octubre». Sería igualmente impreciso.

La formulación históricamente correcta es: la expedición de Colón desembarcó en Guanahaní el 12 de octubre de 1492 según el calendario juliano vigente entonces, jornada equivalente al 21 de octubre de 1492 cuando se expresa mediante el calendario gregoriano proléptico.

Y para Cuba: Colón desembarcó en Cuba el 28 de octubre de 1492 juliano, fecha equivalente al 6 de noviembre de 1492 en calendario gregoriano proléptico.

La jornada histórica no cambia. Cambia el sistema empleado para nombrarla.

¿Qué celebramos entonces cada 12 de octubre?

Aquí pasamos de la cronología a la memoria histórica. Cuando actualmente llega el 12 de octubre, la conmemoración conserva el número y el nombre de la fecha registrada en 1492.

Pero, si expresamos aquella jornada histórica concreta utilizando retrospectivamente las reglas del calendario gregoriano, el 12 de octubre de 1492 juliano corresponde al 21 de octubre de 1492 gregoriano proléptico.

Por tanto, debemos distinguir cuidadosamente entre: fecha histórica documental, 12 de octubre de 1492, calendario juliano. La equivalencia gregoriana proléptica de esa misma fecha de 1492 es 21 de octubre de 1492.

Esto no determina cuál debe ser la fecha de una conmemoración contemporánea.

Las sociedades acostumbran conservar las efemérides según las fechas con las que los acontecimientos quedaron registrados históricamente.

Lo relevante es comprender que estamos ante dos maneras calendáricas de expresar la misma jornada de 1492, no ante dos acontecimientos diferentes.

Sobre la fecha nominal del 12 de octubre comenzaron después a construirse significados políticos muy distintos.

De la Fiesta de la Raza a la Hispanidad

La expresión Fiesta de la Raza adquirió difusión a comienzos del siglo XX.

En 1913, la Unión Ibero-Americana promovió activamente esa denominación. Sus propios documentos explicaban que la conmemoración debía servir para fortalecer los vínculos entre España y las repúblicas americanas y exteriorizar lo que consideraban una comunidad histórica y espiritual entre los pueblos de ambos lados del Atlántico.

Por ello, sería anacrónico interpretar automáticamente la palabra raza en aquellos textos únicamente según su significado biológico contemporáneo. En el lenguaje político iberoamericanista de comienzos del siglo XX funcionaba también como referencia a una comunidad histórica, cultural y lingüística.

Eso no impide reconocer que el término adquirió posteriormente fuertes implicaciones políticas y conceptuales y que las ciencias contemporáneas han cuestionado profundamente el empleo de categorías raciales rígidas para clasificar las poblaciones humanas.

Décadas después ganó espacio la idea de Hispanidad.

En España, el Real Decreto 3217/1981, publicado oficialmente el 1 de enero de 1982, se refirió expresamente al 12 de octubre como Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad.

Posteriormente, la Ley 18/1987 estableció el 12 de octubre como Fiesta Nacional de España y vinculó la elección de la fecha a la proyección histórica, lingüística y cultural española más allá de Europa.

La expresión popular Día de la Hispanidad continúa ampliamente utilizada, aunque la denominación jurídica establecida por la ley vigente es Fiesta Nacional de España.

Resistencia, diversidad y encuentro

Otros países americanos reinterpretaron posteriormente el significado de la misma jornada.

En Argentina, el Decreto 1584/2010 incorporó la denominación Día del Respeto a la Diversidad Cultural, desplazando el énfasis hacia la pluralidad étnica y cultural y la reflexión sobre los pueblos originarios.

En Venezuela, el Decreto 2.028 de 2002 estableció el Día de la Resistencia Indígena. El propio decreto no se limita, sin embargo, a la resistencia: reconoce también las contribuciones indígenas y los aportes de pueblos y culturas africanas, asiáticas y europeas a la conformación histórica venezolana.

En Chile se difundió institucionalmente la expresión Encuentro de Dos Mundos. Conviene precisar, no obstante, que la Ley 19.668, promulgada en 2000, empleó literalmente la fórmula «día del descubrimiento de dos mundos» al regular el feriado correspondiente.

Tenemos así una sola fecha histórica convertida posteriormente en numerosas interpretaciones.

¿Cuál de ellas es la correcta?

Tal vez la pregunta esté mal planteada. Hispanidad destaca una realidad histórica innegable: la formación de un enorme espacio lingüístico y cultural surgido a ambos lados del Atlántico. Pero tomada aisladamente puede dejar en segundo plano la conquista, la coerción y las sociedades americanas anteriores a 1492.

Resistencia Indígena recupera una dimensión durante mucho tiempo subordinada en las narrativas tradicionales: las poblaciones americanas resistieron, negociaron, combatieron, sobrevivieron y transformaron también el orden colonial. Pero la resistencia tampoco explica por sí sola todo lo que surgió posteriormente.

Diversidad Cultural describe adecuadamente buena parte del resultado, aunque explica menos el mecanismo histórico que produjo esa diversidad.

Encuentro de Dos Mundos intenta integrar perspectivas, pero la palabra encuentro puede sugerir una igualdad entre los participantes que no existió históricamente.

Además, tampoco fueron simplemente «dos mundos».

Muy pronto África se convirtió en componente fundamental del nuevo espacio atlántico mediante la trata esclavista y el desplazamiento forzado de millones de seres humanos. Las conexiones económicas terminarían incorporando asimismo circuitos asiáticos y creando progresivamente una interdependencia de escala mundial.

Día de la Raza, finalmente, debe comprenderse dentro del contexto iberoamericanista que lo produjo, pero el concepto resulta hoy insuficiente como categoría científica capaz de explicar las transformaciones iniciadas en 1492.

Cada denominación contiene una parte de la historia.

El problema aparece cuando esa parte pretende convertirse en la totalidad.

Una propuesta: Confluencia Histórica Asimétrica

Existe, por tanto, espacio para intentar una categoría más abarcadora.

La proponemos como: Confluencia Histórica Asimétrica

No se presenta aquí como una categoría historiográfica previamente establecida, sino como una propuesta interpretativa para analizar procesos como el iniciado en 1492.

Podemos definirla de la siguiente manera:

Confluencia Histórica Asimétrica es el proceso mediante el cual sociedades previamente separadas o débilmente conectadas entran en una interacción permanente que integra progresivamente sus trayectorias históricas bajo relaciones desiguales de poder y capacidad decisional, generando conflicto, intercambio y transformaciones recíprocas, aunque no equivalentes.

Cada término resulta necesario.

Confluencia

Porque no ocurrió simplemente un contacto.

Después de 1492 las relaciones fueron permanentes. Personas, plantas, animales, enfermedades, tecnologías, religiones, lenguas, conocimientos, capitales y formas de organización comenzaron a circular entre espacios anteriormente separados por el Atlántico.

Las corrientes históricas confluyeron y ya no pudieron volver a separarse completamente.

Histórica

Porque el objeto no es únicamente la jornada del desembarco.

El 12 de octubre representa el punto convencional a partir del cual se inicia un proceso de siglos: exploración, conquista, colonización, resistencias, esclavización, mestizajes, migraciones, intercambios económicos, construcción de nuevos Estados y aparición de identidades que anteriormente no existían.

Asimétrica

Porque aquella confluencia no ocurrió entre sociedades con capacidades equivalentes para controlar el proceso.

Existieron importantes diferencias en capacidades militares, navegación oceánica y poder coercitivo, que posteriormente se tradujeron en profundas desigualdades políticas e institucionales.

La conquista, la ocupación territorial, las epidemias, la explotación laboral, la esclavización y la destrucción o subordinación de estructuras sociales preexistentes formaron parte de esa relación.

Pero asimetría no significa unilateralidad. Europa también fue transformada por América.

El maíz, la papa, el tomate, el cacao y numerosos productos americanos modificaron dietas, agricultura y economías. Los metales americanos participaron en circuitos financieros que sobrepasaron Europa y alcanzaron Asia. Nuevos conocimientos geográficos transformaron definitivamente la concepción europea del planeta.

África, incorporada en gran medida mediante una gigantesca violencia humana, se convirtió en componente esencial de las nuevas sociedades americanas.

Y en América surgieron pueblos, culturas e identidades que no pueden reducirse exclusivamente a ninguno de sus componentes originarios.

Por eso la transformación fue recíproca, pero no equivalente.

Ese es el sentido de la asimetría.

Más allá de celebrar o condenar

La utilidad de la categoría no consiste en encontrar una palabra políticamente neutra. La historia nunca queda neutralizada simplemente cambiando su vocabulario. Su utilidad sería permitirnos formular primero una pregunta analítica:

¿Qué cambió estructuralmente a partir de 1492?

Hubo conquista.

Hubo resistencia.

Hubo colonización.

Hubo esclavización.

Hubo mestizaje.

Hubo imposiciones culturales.

Hubo apropiación económica.

Hubo adaptaciones.

Hubo intercambios biológicos.

Hubo nuevas identidades.

Hubo circulación de alimentos, tecnologías, conocimientos y enfermedades.

Y surgió progresivamente un sistema histórico en el cual América, Europa y África quedaron vinculadas de manera permanente.

Hispanidad, Resistencia, Diversidad y Encuentro pueden entonces dejar de presentarse necesariamente como conceptos mutuamente excluyentes.

Pueden entenderse como dimensiones distintas de una misma Confluencia Histórica Asimétrica.

Conclusiones

La reconstrucción del primer viaje de Colón demuestra que incluso acontecimientos aparentemente conocidos contienen importantes zonas de precisión, interpretación e incertidumbre.

Primero, la expedición desembarcó en Guanahaní el 12 de octubre de 1492 según el calendario juliano, fecha que corresponde al 21 de octubre de 1492 cuando esa misma jornada se expresa mediante el calendario gregoriano proléptico.

Segundo, Cuba fue avistada el 27 de octubre de 1492 y Colón desembarcó al día siguiente, 28 de octubre, fechas correspondientes respectivamente al 5 y 6 de noviembre de 1492 en calendario gregoriano proléptico.

Tercero, Bariay constituye actualmente la identificación historiográfica e institucional predominante del primer desembarco en Cuba, pero no fue una certeza transmitida sin discusión desde 1492. Gibara contó durante décadas con un respaldo académico importante y existieron numerosas hipótesis alternativas.

Cuarto, el 12 de octubre conservado en las conmemoraciones modernas reproduce la fecha nominal registrada históricamente. La afirmación de que el 12 de octubre juliano de 1492 corresponde al 21 de octubre gregoriano proléptico se refiere exclusivamente a dos maneras de expresar la misma jornada de 1492.

Quinto, las denominaciones construidas posteriormente —Raza, Hispanidad, Encuentro, Diversidad y Resistencia— no son simples nombres. Cada una selecciona y jerarquiza una determinada interpretación política e histórica del proceso iniciado en 1492.

Ninguna consigue, por sí sola, explicar toda su complejidad.

Por ello proponemos Confluencia Histórica Asimétrica como categoría interpretativa: un proceso de integración progresiva entre sociedades anteriormente separadas, desarrollado bajo profundas desigualdades de poder, pero capaz de producir transformaciones en todas las partes involucradas.

Esta perspectiva no pretende absolver la conquista ni borrar la resistencia; tampoco negar la Hispanidad, el mestizaje o la formación de nuevas sociedades.

Pretende colocarlos dentro de un mismo proceso histórico.

Quizás esa sea la dimensión verdaderamente universal de 1492: a partir de entonces, las historias de América, Europa y África dejaron progresivamente de poder explicarse por separado.

Glosario de términos clave:

Calendario juliano:

Sistema calendárico establecido en época de Julio César y vigente en los reinos hispánicos durante el viaje colombino de 1492.

Calendario gregoriano:

Calendario promulgado en 1582 por Gregorio XIII para corregir el desfase acumulado por el calendario juliano. Constituye la base del calendario civil actualmente predominante.

Calendario gregoriano proléptico:

Aplicación retrospectiva de las reglas gregorianas a fechas anteriores a la introducción histórica del calendario gregoriano.

Guanahaní: 

Nombre indígena registrado para la isla de las Lucayas en la que desembarcó la expedición colombina el 12 de octubre de 1492. Colón la denominó San Salvador.

Puerto de San Salvador:

Nombre concedido por Colón al primer puerto cubano en el que desembarcó el 28 de octubre de 1492.

Bariay:

Bahía de la costa norte de Holguín actualmente identificada de manera predominante con el Puerto de San Salvador descrito durante el primer viaje.

Gibara:

Localidad y bahía de Holguín que constituyeron una de las principales alternativas historiográficas para localizar el primer desembarco colombino en Cuba.

Asimetría histórica:

Desigualdad existente entre actores históricos en su capacidad para ejercer poder, controlar decisiones y determinar las condiciones y consecuencias de una interacción.

Confluencia histórica:

Incorporación progresiva de sociedades previamente separadas dentro de espacios permanentes de interacción que terminan vinculando sus trayectorias históricas.

Confluencia Histórica Asimétrica:

Concepto propuesto en este artículo para describir la integración histórica permanente de sociedades previamente separadas bajo relaciones desiguales de poder y capacidad decisional, generando conflicto, intercambio y transformaciones recíprocas, aunque no equivalentes.

Fuentes:

Barbosa León, N. (2015, 6 de noviembre). Parque Temático Cayo Bariay, sitio de fantasía auténtica. Granma.
https://www.granma.cu/cuba/2015-11-06/parque-tematico-cayo-bariay-sitio-de-fantasia-autentica

Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. (2000). Ley 19.668: Traslada a los días lunes los feriados que indica.
https://www.bcn.cl/leychile/Navegar?idNorma=160270

Biblioteca Nacional de España. (s. f.). Viajes de Cristóbal Colón.
https://www.bne.es/es/colecciones/hispanoamerica/viajes-cristobal-colon

Biblioteca Nacional de España. (2022). La fiesta del 12 de octubre: curiosidades y orígenes. https://www.bne.es/es/comment/3970

Colón, C. (s. f.). Los cuatro viajes del almirante y su testamento. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/los-cuatro-viajes-del-almirante-y-su-testamento--0/html/ff83a3be-82b1-11df-acc7-002185ce6064_4.html

Harb, A., Klonowska, K., & Einarson, D. (2025). Approaching challenges in representations of date–time ambiguities. Computers, 14(11), 461.
https://doi.org/10.3390/computers14110461

Jefatura del Estado. (1987). Ley 18/1987, de 7 de octubre, que establece el día de la Fiesta Nacional de España en el 12 de octubre. Boletín Oficial del Estado, 241.
https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1987-22831

Morales y Pedroso, L. (1923). Lugar donde Colón desembarcó por primera vez en Cuba. Sociedad Geográfica de Cuba, Imprenta Burgay y Cía.

Morison, S. E. (1942). Admiral of the ocean sea: A life of Christopher Columbus (Vol. 1). Little, Brown and Company.

Poder Ejecutivo Nacional de Argentina. (2010). Decreto 1584/2010: Feriados nacionales y días no laborables.
https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/decreto-1584-2010-174389/texto

Presidencia del Gobierno. (1982). Real Decreto 3217/1981, de 27 de noviembre, por el que se establecen normas para la celebración del 12 de octubre, Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad. Boletín Oficial del Estado, 1.
https://www.boe.es/eli/es/rd/1981/11/27/3217/con

República Bolivariana de Venezuela. (2002). Decreto N.º 2.028, mediante el cual se conmemora el 12 de octubre de cada año como Día de la Resistencia Indígena. Gaceta Oficial Extraordinaria, 5.605.
https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/BDL/2008/6635.pdf

Unión Ibero-Americana. (1913, noviembre). La Fiesta de la Raza en América: 12 de octubre de 1913. Unión Ibero-Americana, 27(9).
https://dspace.unia.es/bitstream/handle/10334/2317/1913_11.pdf?sequence=1

Vander Gucht, J. (1972). Un viejo enigma resuelto. Mar y Pesca, 7(77).
https://biblat.unam.mx/hevila/Marypesca/1972/vol7/no77/2.pdf

Sobre el Autor

Henrik Hernandez es investigador independiente, editor y fundador de Tocororo Cubano. Sus líneas de trabajo abarcan la teoría de la Plusdirección, la resiliencia nacional, la soberanía económica, la geopolítica y el análisis de sistemas complejos. Ha desarrollado un enfoque interdisciplinario orientado a comprender las transformaciones del poder en el siglo XXI y su aplicación a los desafíos contemporáneos de Cuba.

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