Cuba abre grietas en el espacio informativo sueco
por Henrik Hernandezpublicado en
Algo parece estar moviéndose alrededor de Cuba en Suecia.
No se trata todavía de un cambio generalizado en la manera en que los grandes medios suecos presentan a la isla, ni existen datos que permitan hablar de una transformación de la opinión pública. Pero durante las últimas semanas han comenzado a coincidir fenómenos que hasta ahora aparecían mucho más dispersos: nuevas voces en los medios, una mayor explicación de los efectos de la política estadounidense, presencia diplomática cubana en espacios periodísticos y una creciente actividad solidaria en las calles de varias ciudades suecas.
Son pequeñas grietas, pero empiezan a ser visibles.
Cuba comienza a aparecer desde otros ángulos
Durante años, una parte considerable de la información política sobre Cuba disponible para el público sueco ha estado dominada por cuestiones como derechos humanos, oposición política, emigración y críticas al sistema cubano.
Esos temas continúan presentes. Lo novedoso es que empiezan a coexistir con relatos diferentes.
El 7 de agosto, Proletären acompañó y documentó la marcha de más de cien kilómetros realizada desde Västerås hasta Estocolmo en solidaridad con Cuba. La caminata, protagonizada por Henrik Hernandez y Danilo Campos, pretendía llamar la atención sobre las consecuencias del bloqueo estadounidense y romper lo que sus participantes describieron como un silencio alrededor de sus efectos sobre la población cubana.
Poco después, Parabol publicó una extensa entrevista realizada en La Habana por la periodista Kajsa Ekis Ekman a Gerardo Hernández Nordelo, uno de los cinco cubanos encarcelados durante años en Estados Unidos.
El enfoque resulta particularmente significativo. En lugar de presentar únicamente la historia de los llamados “espías cubanos”, la entrevista reconstruye la versión cubana sobre las infiltraciones realizadas en organizaciones del exilio vinculadas históricamente a acciones violentas contra Cuba.
Por primera vez en mucho tiempo, un público sueco puede acceder directamente a esa perspectiva a través de un medio del propio país.
A ello se suma ahora una entrevista de Parabolpodden con el embajador cubano en Suecia, Raúl Delgado Concepción, conducida por el periodista Francisco Contreras, en la que el diplomático responde a afirmaciones realizadas por Donald Trump y Marco Rubio sobre Cuba.
Son medios con perfiles políticos determinados y no representan por sí solos al conjunto del sistema informativo sueco. Pero precisamente por eso resulta relevante que estas voces estén comenzando a encontrar canales propios de circulación.
También cambia parte del lenguaje de los grandes medios
El fenómeno no se limita, sin embargo, a publicaciones alternativas.
Durante los apagones que afectaron a Cuba a comienzos de agosto, SVT, la televisión pública sueca, explicó directamente a sus lectores que debido al bloqueo estadounidense Cuba tenía dificultades para recibir petróleo y que la crisis energética se había agravado después de que la administración de Donald Trump endureciera las sanciones y amenazara con medidas contra países suministradores de combustible.
SVT continuó mostrando la frustración existente dentro de la población cubana. No desapareció, por tanto, la dimensión crítica.
La diferencia consiste en que la crisis comenzó a explicarse también mediante sus causas externas, en vez de aparecer exclusivamente como resultado de deficiencias internas.
Ese matiz es importante.
Informar sobre los problemas existentes en Cuba y explicar simultáneamente las consecuencias de las sanciones estadounidenses no son posiciones incompatibles. Al contrario: incorporar ambas dimensiones permite al público comprender una realidad considerablemente más compleja.
La otra grieta está apareciendo en la calle
Paralelamente se desarrolla un fenómeno menos visible en las estadísticas de los medios: la creciente presencia de la solidaridad con Cuba en espacios públicos suecos.
Svensk-Kubanska Föreningen mantiene actualmente caminatas o acciones periódicas de solidaridad en Estocolmo los jueves, Göteborg los martes y Malmö los sábados.
Halmstad ha realizado también actividades de forma esporádica.
Estas caminatas surgieron inicialmente como una iniciativa individual en Estocolmo, posteriormente presentada y aprobada dentro de Svensk-Kubanska Föreningen, antes de comenzar a reproducirse en otras ciudades.
Existen además iniciativas independientes. En Ludvika, por ejemplo, militantes del Kommunistiska Partiet mantienen desde hace más de dos años una manifestación antiimperialista semanal donde aparecen conjuntamente las banderas de Cuba y Palestina.
No se trata, por tanto, de una única organización ni de un único origen.
Lo que comienza a configurarse es algo más amplio: diferentes corrientes de solidaridad que coinciden cada vez con mayor frecuencia en la visibilización pública de Cuba.
Doce personas, pero miles de miradas
La caminata realizada este jueves 27 de agosto en Estocolmo reunió a doce participantes.
El número puede parecer reducido si se observa únicamente como una manifestación convencional. Pero la naturaleza de estas acciones es diferente.
Durante el recorrido, los participantes distribuyen información, conversan con transeúntes y atraviesan algunos de los lugares con mayor circulación de personas de la capital sueca.
En Gamla Stan, uno de los principales centros turísticos de Estocolmo, las reacciones espontáneas se han hecho particularmente visibles.
Según las observaciones acumuladas por los participantes, aumenta el número de personas que acepta los materiales distribuidos. Otras fotografían o filman la marcha con sus teléfonos. Se observan aplausos, gestos con el pulgar hacia arriba y, ocasionalmente, personas que responden al paso de las banderas con un “¡Viva Cuba!”.
No es una encuesta de opinión pública y sería incorrecto interpretarlo como tal.
Entre quienes reaccionan en Gamla Stan existen además numerosos turistas extranjeros, por lo que tampoco puede atribuirse automáticamente esas expresiones a ciudadanos suecos.
Pero las reacciones poseen otro significado: muestran que la acción genera interacción espontánea y que parte de quienes la encuentran en su camino no permanece indiferente.
Las fotografías y videos realizados por desconocidos introducen además un efecto imposible de medir desde la propia marcha: cada persona que registra la actividad puede convertirse posteriormente en un pequeño multiplicador de su visibilidad.
De la calle al espacio electoral
La salida del 27 de agosto incorporó además un elemento nuevo.
Los participantes modificaron su recorrido habitual y pasaron frente a las valstugor, las casetas electorales instaladas por los diferentes partidos políticos en Estocolmo durante la campaña para las elecciones suecas del 13 de septiembre.
Las banderas cubanas y los mensajes contra el bloqueo estadounidense entraron así directamente en uno de los espacios de mayor concentración política del país durante estas semanas.
La próxima etapa pretende ir más allá de la presencia visual.
Los participantes estudian entregar en las casetas electorales una carta dirigida por igual a los diferentes partidos, solicitando que definan sus posiciones respecto al bloqueo estadounidense, sus efectos extraterritoriales y sus consecuencias para la población cubana.
De concretarse, la caminata habría recorrido una evolución significativa: de la visibilidad callejera a la interpelación política directa.
Una grieta no es todavía un cambio
Sería prematuro concluir que Suecia está modificando su percepción general sobre Cuba.
También sería exagerado afirmar que los grandes medios han abandonado los marcos críticos tradicionales.
Pero algo sí parece estar ocurriendo.
Una marcha de cien kilómetros consigue cobertura periodística. Una periodista sueca entrevista en La Habana a Gerardo Hernández desde una perspectiva pocas veces escuchada. El embajador cubano encuentra un espacio para responder directamente a Washington. SVT incorpora el bloqueo estadounidense como elemento causal de la crisis energética. Las banderas cubanas aparecen semanalmente en varias ciudades. Personas desconocidas reciben materiales, fotografían las marchas, aplauden o expresan espontáneamente su solidaridad.
Individualmente, ninguno de estos acontecimientos demuestra una transformación. Juntos comienzan a dibujar una tendencia. Quizás Cuba no haya cambiado todavía el espacio informativo sueco.
Pero empieza a abrir grietas en él.
Y por esas grietas comienzan a entrar voces, imágenes y explicaciones que hasta hace poco tenían muchas más dificultades para llegar al público.
Fuentes: Elaboración propia a partir de informaciones publicadas por Proletären, Parabol, SVT Nyheter y Svensk-Kubanska Föreningen, complementadas con observación directa y registro fotográfico de las caminatas de solidaridad con Cuba realizadas en Estocolmo durante agosto de 2026.
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Por Henrik Hernandez - Tocororo Cubano® Revista Digital Multidisciplinaria
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