Canciller sueca aclara que la UE no posee una lista de Estados patrocinadores del terrorismo
por Henrik Hernandezpublicado en
La ministra de Asuntos Exteriores de Suecia confirmo
La ministra de Asuntos Exteriores de Suecia, Maria Malmer Stenergard, confirmó que ni Suecia ni la Unión Europea disponen de un marco jurídico equivalente al utilizado por Estados Unidos para clasificar países como «Estados patrocinadores del terrorismo».
La declaración aparece en la respuesta oficial emitida el 17 de agosto de 2026 a una pregunta escrita del diputado Markus Wiechel, de Demócratas de Suecia (SD), quien había preguntado si el Gobierno sueco pretendía promover que Cuba fuera clasificada como Estado patrocinador del terrorismo o considerar una pausa en la normalización de las relaciones bilaterales.
La respuesta adquiere especial interés después de que Tocororo Cubano publicara el 23 de agosto la carta dirigida por el embajador de Cuba en Suecia, Raúl Delgado Concepción, a Wiechel. En aquella misiva, fechada el 18 de agosto, el diplomático cubano rechazó la caracterización de Cuba como patrocinadora del terrorismo y señaló que la Unión Europea no dispone de una lista equivalente a la estadounidense.
La documentación del Riksdag permite ahora precisar que este último punto había sido establecido oficialmente por la propia canciller sueca un día antes de la carta del embajador.
Suecia se remite al marco jurídico de la Unión Europea
En su respuesta, Malmer Stenergard explicó que Suecia sigue el régimen de sanciones de la Unión Europea contra personas, grupos y entidades involucrados en actos terroristas.
La ministra fue explícita:
«Ni Suecia ni la UE tienen un marco regulatorio que implique incluir en listas a países que patrocinan el terrorismo como el que existe en Estados Unidos».
La precisión resulta jurídicamente significativa. El sistema europeo de sanciones antiterroristas identifica personas, organizaciones y entidades implicadas en actos terroristas y permite adoptar contra ellas medidas como congelación de activos, restricciones de viaje y prohibiciones de facilitarles recursos económicos. No constituye, sin embargo, una lista de países patrocinadores del terrorismo.
Esta estructura fue nuevamente confirmada en 2026. El Consejo de la Unión Europea revisó y reforzó los criterios de su lista antiterrorista, manteniendo como sujetos de las medidas a personas, grupos y entidades, y en julio realizó una nueva revisión de la lista dentro de ese mismo marco.
Lo que la ministra no confirmó
La respuesta de Malmer Stenergard resulta también significativa por aquello sobre lo que no se pronunció.
Wiechel había fundamentado su iniciativa en una serie de acusaciones contra Cuba: supuesto apoyo a organizaciones terroristas, presencia en la isla de personas reclamadas por Estados Unidos, relaciones con Rusia, participación de ciudadanos cubanos en las fuerzas rusas que combaten en Ucrania y vínculos con Venezuela y otros actores internacionales.
La ministra no confirmó individualmente esas acusaciones ni afirmó que constituyeran pruebas de que Cuba patrocina el terrorismo.
Su formulación fue considerablemente más cautelosa: señaló que el Gobierno observa con preocupación la situación de la población cubana y las informaciones sobre vínculos con Rusia e Irán. No estableció que tales relaciones constituyeran patrocinio del terrorismo ni respaldó expresamente la clasificación estadounidense de Cuba.
Tampoco anunció que Suecia pretendiera promover la creación de una categoría europea equivalente a la estadounidense.
Tampoco anunció una pausa en las relaciones bilaterales
La segunda parte de la pregunta de Wiechel solicitaba conocer si el Gobierno podría considerar una pausa en la normalización de las relaciones bilaterales con Cuba.
La ministra no anunció semejante medida.
Por el contrario, explicó que Suecia continúa siguiendo la situación cubana mediante su Embajada en La Habana y en coordinación con otros países de la Unión Europea, y señaló que en sus contactos con representantes cubanos el Gobierno sueco plantea regularmente cuestiones relacionadas con derechos humanos, democracia, Estado de derecho y presos políticos.
Por tanto, la respuesta no contiene ninguna decisión destinada a interrumpir los contactos diplomáticos ni a congelar las relaciones bilaterales.
Esto tampoco significa que el Gobierno sueco haya rechazado explícitamente la posibilidad planteada por Wiechel. Simplemente no anunció que vaya a adoptarla.
La situación de la población cubana, pero sin analizar el efecto del asedio estadounidense
Hay otro elemento relevante.
Malmer Stenergard comenzó su respuesta señalando que el Gobierno sueco observa con seriedad la situación de la población cubana. Sin embargo, al describir esa situación no examinó el impacto que tienen sobre la economía y la vida cotidiana de Cuba las sanciones económicas, comerciales y financieras aplicadas por Estados Unidos.
La respuesta tampoco analiza los efectos específicos derivados de la inclusión de Cuba en la lista estadounidense de Estados patrocinadores del terrorismo, entre ellos las dificultades financieras, bancarias y comerciales asociadas a esa designación.
La ministra no negó que esos factores tengan consecuencias sobre la población cubana. Simplemente no se pronunció sobre ellos.
Este silencio resulta particularmente relevante porque la propia pregunta parlamentaria parte de una clasificación estadounidense que forma parte de un sistema sancionador con consecuencias económicas para Cuba.
Así, mientras la canciller expresa preocupación por las condiciones en que vive la población cubana, su respuesta atribuye atención explícita a los derechos humanos, la democracia, el Estado de derecho y las relaciones exteriores de La Habana, pero no aborda en qué medida el asedio económico y financiero estadounidense contribuye a esas condiciones.
Una respuesta que desplaza el centro del debate
En términos políticos, la respuesta de Malmer Stenergard realiza un desplazamiento importante respecto a la pregunta planteada.
Wiechel preguntó esencialmente si Suecia debía avanzar hacia una caracterización de Cuba semejante a la estadounidense y considerar un endurecimiento de las relaciones bilaterales.
La canciller no adoptó ese marco.
En cambio:
estableció que Suecia y la UE carecen de una categoría jurídica equivalente a la estadounidense;
no confirmó que Cuba sea un Estado patrocinador del terrorismo;
no validó individualmente las acusaciones utilizadas para fundamentar esa caracterización;
no anunció una iniciativa sueca para crear semejante clasificación;
no anunció una pausa en las relaciones bilaterales;
reiteró, en cambio, las críticas tradicionales del Gobierno sueco sobre derechos humanos, democracia y Estado de derecho;
y no examinó el efecto de las sanciones estadounidenses sobre la población cuya situación afirma observar con preocupación.
La distinción es importante.
La ministra no se pronunció sobre la validez de la clasificación estadounidense de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo y se limitó a señalar que Suecia y la Unión Europea no disponen de una categoría jurídica equivalente.
La cronología completa
La secuencia documental permite entender mejor el episodio.
El 3 de agosto, Markus Wiechel presentó su pregunta escrita ante el Riksdag.
El 17 de agosto, Maria Malmer Stenergard respondió oficialmente que Suecia sigue el régimen europeo de sanciones contra individuos, grupos y entidades y que ni Suecia ni la UE poseen un sistema equivalente al estadounidense para clasificar países patrocinadores del terrorismo.
El 18 de agosto, el embajador cubano Raúl Delgado Concepción dirigió una carta a Wiechel rechazando sus acusaciones y utilizando, entre otros argumentos, precisamente la inexistencia de una lista europea equivalente.
El 23 de agosto, Tocororo Cubano informó sobre esa carta y reprodujo sus argumentos, aclarando cuáles afirmaciones correspondían al diplomático y no habían sido verificadas independientemente por esta publicación.
Finalmente, el 27 de agosto de 2026, Tocororo Cubano publica el presente análisis de la respuesta oficial de la canciller sueca, completando así la secuencia documental y examinando tanto lo que el Gobierno sueco afirmó como aquellos aspectos de la iniciativa de Wiechel sobre los que evitó pronunciarse.
La documentación disponible permite, por tanto, reconstruir una secuencia en la que la iniciativa parlamentaria, la respuesta del Gobierno sueco, la reacción diplomática cubana y su posterior análisis periodístico quedan claramente diferenciados en el tiempo y en su naturaleza.
Una diferencia que debe preservarse
La controversia permite distinguir tres planos que no deberían confundirse.
Uno es la clasificación estadounidense de Cuba, derivada de la legislación y política exterior de Estados Unidos.
Otro es el régimen jurídico europeo de lucha contra el terrorismo, que actualmente se dirige contra personas, grupos y entidades y no contiene una categoría equivalente de países patrocinadores del terrorismo.
Y un tercero son las valoraciones políticas del Gobierno sueco sobre Cuba, especialmente en materia de derechos humanos, democracia y Estado de derecho.
La respuesta de Maria Malmer Stenergard confirma que esos tres planos no son jurídicamente equivalentes.
Fuentes: Sveriges riksdag, pregunta escrita 2025/26:986 y respuesta de la ministra de Asuntos Exteriores Maria Malmer Stenergard, 17 de agosto de 2026; Consejo de la Unión Europea, régimen de sanciones contra el terrorismo.
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Por Henrik Hernandez - Tocororo Cubano® Revista Digital Multidisciplinaria
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