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Una lectura estructural del desplazamiento de la solidaridad con Cuba en Europa

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Imagen generada por la AI Sofia (ChatGPT).

Introducción: redes, asimilación y desgaste


La disputa en torno a Cuba en Europa no puede comprenderse adecuadamente si se reduce a una confrontación de ideas o valores. La experiencia acumulada muestra que el desplazamiento de la solidaridad con Cuba no se produce porque sus postulados carezcan de legitimidad moral o histórica, sino porque se desarrolla dentro de una arquitectura relacional profundamente asimétrica. En este escenario, las dinámicas de red, la sostenibilidad material, la continuidad generacional y la presión narrativa resultan tan decisivas como los contenidos ideológicos. Este texto propone una lectura estructural de ese proceso, centrada en las formas de organización y desgaste que explican por qué unas redes persisten y otras se contraen.

Nota metodológica

Este artículo no pretende constituir un estudio empírico exhaustivo ni un análisis estadístico comparado. Se trata de una lectura estructural basada en la observación prolongada del autor en espacios solidarios y antagonistas vinculados a Cuba en contextos europeos, particularmente en Suecia. El análisis no asume que ninguno de los actores descritos sea monolítico ni homogéneo. Por el contrario, reconoce la diversidad interna tanto de la solidaridad con Cuba como de sus opositores. Las categorías empleadas —como “anticubanismo” o “solidaridad”— refieren a configuraciones estructurales dominantes, es decir, a formas recurrentes de organización, financiamiento, circulación y reproducción social, y no a la totalidad de individuos o experiencias que las integran.

Permanecer conectado: la clave de la supervivencia social

La antropología evolutiva ha demostrado que la supervivencia humana no dependió exclusivamente de la fuerza física o de la inteligencia individual, sino de la capacidad para crear y sostener redes amplias de cooperación e intercambio de información. Este principio, observable en procesos históricos de larga duración, se reproduce hoy en el plano político-cultural. En el contexto europeo, las redes anticubanas han logrado mayor persistencia no tanto por la fuerza de sus argumentos, sino por su densidad relacional, su continuidad en el tiempo y su capacidad de integrar distintos niveles de sociabilidad.

Asimilación social: cuando la pertenencia sustituye al debate

Uno de los mecanismos más eficaces del anticubanismo contemporáneo es la asimilación conductual. En eventos sociales, espacios culturales o entornos informales organizados por estas redes participan personas que no son necesariamente anticubanas. Sin embargo, para no perder acceso a la red social —amistades, reconocimiento, visibilidad— muchas optan por la adaptación silenciosa: evitan el disenso, relativizan sus posiciones o guardan silencio. No se exige adhesión ideológica explícita, sino conformidad relacional. La ideología dominante no se impone como doctrina, sino que se naturaliza como clima social.

Solidaridad y núcleos cerrados: coherencia ética, límites estructurales

Las estructuras solidarias con Cuba no son monolíticas ni uniformes; están formadas por personas, trayectorias y sensibilidades diversas. No obstante, en muchos contextos operan como núcleos cerrados, con alta coherencia ética y fuerte compromiso político, pero con limitada permeabilidad social. Esta forma organizativa, comprensible como respuesta defensiva a décadas de hostilidad, dificulta la incorporación de personas en tránsito ideológico o no plenamente definidas. El resultado no es radicalización, sino aislamiento progresivo y reducción del alcance relacional.

Continuidad intergeneracional y reinicio permanente

Una diferencia estructural decisiva radica en la coordinación generacional. Las redes anticubanas suelen articular varias generaciones simultáneamente: las mayores aportan recursos, memoria organizativa y contactos institucionales; las más jóvenes dominan lenguajes digitales, plataformas y formatos contemporáneos. Esta combinación garantiza continuidad y adaptación. La solidaridad, en cambio, tiende a ser más joven en edad biológica, pero frágil en términos de herencia estructural. Cada generación solidaria suele reiniciar procesos, debates y formas organizativas, con escasa transmisión sistemática de experiencia.

5. Desgaste generacional y agotamiento real

A este problema se suma un factor raramente abordado: el desgaste humano acumulado. La dificultad para renovar la membresía al nivel requerido no responde solo a fallas organizativas, sino al envejecimiento de sus núcleos activos. Muchas personas solidarias se ven obligadas a reducir o abandonar su participación por agotamiento físico, cognitivo y psicológico, no por pérdida de convicciones. El paso del tiempo impone límites reales. La red no colapsa de forma abrupta; se adelgaza, pierde densidad y capacidad de respuesta, quedando sostenida por un número cada vez menor de personas sobrecargadas.

Asimetría material: sacrificio frente a estructura

La solidaridad con Cuba depende mayoritariamente de aportes personales, tiempo voluntario y sacrificio individual. Esta forma de autofinanciación refuerza la coherencia ética, pero limita la sostenibilidad. En contraste, el anticubanismo dispone en muchos casos de financiamiento estructural, ayudas institucionales, apoyos mediáticos y recursos que no dependen del esfuerzo cotidiano de sus miembros. Esta asimetría no compra conciencias, pero reduce el desgaste, profesionaliza la acción y asegura continuidad en el tiempo.

Dimensión transnacional y legitimidad externa

El apoyo al anticubanismo no se limita al ámbito nacional. Existen flujos transnacionales de recursos, narrativas y legitimación que permiten reproducir los mismos marcos discursivos en distintos países. Esta arquitectura internacional distribuye el esfuerzo, amplía el alcance y refuerza el prestigio simbólico de estas redes. La solidaridad, en cambio, suele operar como un conjunto de iniciativas locales poco conectadas entre sí, éticamente coherentes pero estructuralmente aisladas.

La narrativa de la carencia como arma corrosiva

El impacto más profundo del anticubanismo ha sido narrativo y psicológico. La explotación sistemática de las carencias materiales de la sociedad cubana, presentadas de forma descontextualizada como resultado exclusivo de una “dirección fallida”, ha tenido efectos más allá del público externo. Esta narrativa ha mellado subjetividades dentro del propio campo solidario, afectando a personas patriotas e incluso revolucionarias. La repetición constante de imágenes de escasez y colapso no busca convencer, sino cansar, erosionar la confianza y provocar repliegue interior. El resultado no es conversión ideológica masiva, sino desmovilización silenciosa.

Ajuste interpretativo: cambios internos y traducción narrativa

Este enfoque estructural no niega la existencia de transformaciones, tensiones o errores reales en la evolución interna de la sociedad y del proyecto cubano, ni su impacto en la percepción internacional. Sin embargo, sostiene que dichas transformaciones operan dentro de un marco narrativo preexistente que tiende a traducir cualquier dificultad material o política de forma unilateral y descontextualizada, funcional a una lógica de desgaste más que de comprensión. En este sentido, los cambios internos no actúan en un vacío interpretativo, sino que son absorbidos y resignificados por una arquitectura narrativa dominante que precede a los hechos y condiciona su lectura pública.

Conclusión

El desplazamiento de la solidaridad con Cuba en Europa no puede explicarse únicamente en términos ideológicos. Se trata de un proceso relacional, material, generacional y narrativo, marcado por el desgaste humano y la asimetría estructural. El anticubanismo no triunfa por ofrecer un relato verdadero, sino por explotar la fatiga, la carencia y el tiempo. Reconocer este diagnóstico no implica aceptar su narrativa, sino comprender que la disputa actual se libra menos en el plano de las ideas y más en el de la sostenibilidad humana, la renovación generacional y la capacidad de sostener redes vivas en el largo plazo.

Glosario de términos clave:

Asimilación conductual:

Adaptación de comportamientos para evitar la exclusión social sin necesidad de adhesión ideológica.

Configuraciones estructurales dominantes:

Formas recurrentes de organización y funcionamiento que prevalecen en un campo social.

Desgaste generacional:

Reducción progresiva de la capacidad organizativa por envejecimiento y agotamiento de los miembros activos.

Asimetría material:

Diferencia objetiva en acceso a recursos económicos, institucionales y logísticos.

Narrativa de la carencia:

Uso político de dificultades materiales como explicación descontextualizada y arma simbólica.

Fuentes consultadas:

Bourdieu, P. (1986). The forms of capital. In J. Richardson (Ed.), Handbook of theory and research for the sociology of education (pp. 241–258). Greenwood.

Castells, M. (2012). Networks of outrage and hope: Social movements in the Internet age. Polity Press.

Henrich, J. (2016). The secret of our success: How culture is driving human evolution. Princeton University Press.

Sunstein, C. R. (2017). #Republic: Divided democracy in the age of social media. Princeton University Press.

Tajfel, H., & Turner, J. C. (1979). An integrative theory of intergroup conflict. In W. G. Austin & S. Worchel (Eds.), The social psychology of intergroup relations (pp. 33–47). Brooks/Cole.

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Por Henrik Hernandez - Tocororo Cubano

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