Subordinación geopolítica y solidaridad sin costo: Cuba como prueba del sistema internacional
por Henrik Hernandezpublicado en
Introducción: la contradicción central
Cuba no carece de apoyo político. Carece de respaldo material sostenido. Y, sobre todo, carece de socios geoestratégicos dispuestos a asumir el costo de romper el asedio.
Esa es la contradicción fundamental del momento histórico actual.
Durante décadas, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha condenado el bloqueo contra Cuba. Sin embargo, ese consenso no se ha traducido en accionecapaces de modificar su estructura.
Como plantea el análisis de La Tizza: los actores que deberían equilibrar la balanza han optado por una geopolítica de mínimos.
Ese es el problema: apoyo sin consecuencia.
Subordinación geopolítica: el límite real del sistema
El mundo se presenta como multipolar. Pero en la práctica: el sistema financiero permanece concentrado, las sanciones tienen alcance extraterritorial y los costos de ruptura son elevados.
Eso no es multipolaridad efectiva. Es subordinación geopolítica.
Los Estados operan dentro de un margen: no según lo que dicen, sino según lo que están dispuestos a arriesgar.
China, Rusia, Brasil y México: entre mitigación y límite
Es necesario distinguir con precisión.
Rusia
El corredor atlántico: de envío puntual a vía de supervivencia
La llegada del buque Anatoly Kolodkin, con aproximadamente 730 000 barriles de petróleo crudo, no debe interpretarse como un hecho aislado dentro de la dinámica energética de Cuba. Su significado trasciende el plano logístico inmediato y se sitúa en el terreno estratégico.
Este envío, realizado pese a las amenazas de Estados Unidos y acompañado por una escolta naval durante su tránsito por el Canal de la Mancha, demuestra que existen márgenes reales de acción dentro del cerco. No se trata solo de la llegada de combustible, sino de la constatación de que el bloqueo no es absoluto cuando existe voluntad política para tensionar sus límites.
En este contexto, emerge una posibilidad de enorme relevancia: la configuración de un corredor energético atlántico hacia Cuba.
Si este tipo de operaciones logra mantenerse en el tiempo, con regularidad y escala suficiente, podría transformarse en una infraestructura de supervivencia bajo condiciones de asedio.
La analogía histórica es pertinente —aunque debe ser entendida con rigor—. Durante el Sitio de Leningrado, el Lago Ladoga funcionó como una vía crítica de abastecimiento para una ciudad cercada. No fue un único convoy lo que sostuvo a Leningrado, sino la persistencia del flujo bajo presión extrema.
Del mismo modo, en el caso cubano: un buque abre una posibilidad; una secuencia sostenida de buques redefine el escenario.
La diferencia entre alivio y ruptura estructural del cerco no reside en la existencia de envíos, sino en su continuidad. Un suministro puntual mitiga la crisis; un sistema sostenido de transporte energético comienza a neutralizar sus efectos.
Esto plantea una cuestión estratégica central: si un buque puede llegar, el problema no es la imposibilidad del acceso, sino la escala y la voluntad de sostenerlo en el tiempo.
Por tanto, el verdadero desafío no es técnico, sino político. No se trata de si se puede enviar petróleo, sino de si se está dispuesto a asumir el costo de hacerlo de manera sistemática, frente a la presión de Estados Unidos.
En ese punto, el corredor atlántico deja de ser un hecho logístico para convertirse en un test decisivo del orden internacional: o se consolida como vía de vida bajo asedio, o queda reducido a gesto simbólico dentro de la misma lógica de solidaridad sin costo que ha caracterizado la respuesta global hasta ahora.
China
Ha contribuido de forma relevante a mitigar la crisis mediante cooperación técnica y energética —incluyendo asesoría y el suministro de sistemas fotovoltaicos—, lo que constituye un apoyo concreto. También ha contribuido con cientos de toneladas de arroz.
Sin embargo: ese respaldo se mantiene en el plano paliativo y no se traduce en una estrategia sostenida capaz de modificar estructuralmente el cerco.
Brasil
El retorno de Luiz Inácio Lula da Silva no implicó la restauración de mecanismos estratégicos como la cooperación médica en su escala previa. Brasil tampoco ha correspondido plenamente a sus compromisos solidarios; al considerarse una potencia regional, su nivel de acción revela una responsabilidad no asumida.
Eso no es un problema técnico: es una decisión política.
México
Mantiene una postura solidaria en lo político y humanitario, pero sin avanzar hacia medidas estructurales que desafíen el régimen de sanciones. Ha limitado su alcance energético tras presiones de Estados Unidos, evidenciando el límite político de su actuación.
Síntesis
Todos ayudan. Ninguno rompe el cerco.
Esto tiene un nombre: solidaridad sin costo.
¿Por qué ocurre? Estructura y agencia en tensión
La respuesta combina estructura y decisión política.
Por un lado, estos Estados operan dentro del capitalismo global, dependen de sistemas financieros dominantes y priorizan la estabilidad económica y política interna.
Además, funcionan bajo la lógica de democracias multipartidistas neoliberales, lo que introduce fragmentación del poder, presión mediática e influencia de actores alineados con el orden hegemónico.
Esa estructura limita el margen de acción. Pero ese límite no elimina la decisión. No es que no puedan actuar. Es que no están dispuestos a asumir el costo de hacerlo.
Ahí se resuelve la tensión: la estructura condiciona, pero la voluntad decide dentro de ese margen.
Venezuela: ruptura y traición estratégica
Venezuela fue durante años la principal retaguardia energética y política de Cuba.
Hoy no lo es. Pero no se trata solo de una reducción de apoyo. Se trata de hechos concretos.
En un contexto de agresión externa: se produjeron incursiones hostiles en territorio venezolano, murieron 32 ciudadanos cubanos, no se desplegaron mecanismos efectivos de defensa ni refuerzos y se permitió una situación de captura del liderazgo bajo presión.
El resultado fue inequívoco:
Cuba perdió su principal soporte estructural en el momento más crítico.
Y esto debe nombrarse con precisión: no fue solo un repliegue. Fue una ruptura de los compromisos implícitos de una alianza estratégica.
Por tanto: ha sido una forma de abandono, y sí, una traición en términos estratégicos.
La ruptura de acuerdos médicos y diplomáticos: el cerco ampliado
El asedio no se limita a lo económico o energético. También se expresa en el desmontaje progresivo de redes de cooperación.
El caso del programa Mais Médicos en Brasil marcó un punto de inflexión. Su desarticulación abrió una secuencia regional donde acuerdos de cooperación médica comenzaron a ser cuestionados, condicionados o desmantelados. Hoy, a esto se suman cancelaciones o reducciones de programas médicos, presión sobre convenios sanitarios y deterioro de relaciones diplomáticas. Guatemala, Martinica, Jamaica y otros suspenden la colaboración médica, mientras Ecuador y Costa rica expulsan diplomáticos cubanos
Este enfriamiento de vínculos reflejan una tendencia más amplia: el aislamiento progresivo de Cuba en el plano regional.
No son hechos aislados. Es una secuencia de repliegue.
El mito de la ayuda humanitaria
La ayuda es necesaria. Pero no suficiente. La ayuda mitiga. La energía sostiene.
Sin combustible: se paralizan servicios esenciales, colapsan sistemas logísticos,
se contrae la economía.
Los envíos puntuales abren tiempo. Solo la continuidad crea estabilidad.
Autocrítica necesaria: el frente interno y la plusdirección.
Esto no exime a Cuba de responsabilidades. Cuba debe gestionar y poner bajo control popular la plusdirección. Como se ha desarrollado en la Revista Digital Multidisciplinaria Tocororo Cubano, la plusdirección refiere a: la concentración efectiva del control sobre decisiones económicas y estratégicas, independientemente de la propiedad formal.
En la práctica, esto implica centralización operativa, baja capacidad de respuesta y desconexión entre decisión y ejecución.
Esta estructura no genera el bloqueo, pero aumenta su efectividad.
Por ello, poner bajo control popular la plusdirección implica democratizar la gestión económica, descentralizar decisiones y aumentar la capacidad productiva real.
Y además: desarrollar formas solidarias en los barrios: redes de distribución, cooperación comunitaria y soluciones locales.
Reconocer estas limitaciones no invierte la causalidad: explica por qué el cerco funciona, no por qué existe.
El costo político y reputacional de la inacción
Aquí está el punto decisivo. La inacción tiene costo político y reputacional.
Cada Estado que no actúa: pierde credibilidad, revela sus límites reales
y confirma su subordinación.
La solidaridad sin costo legitima el sistema que dice cuestionar.
Diáspora y organizaciones: de la solidaridad a la presión
La diáspora cubana en Europa debe evolucionar. No puede romper el sistema internacional por sí sola, pero sí puede modificar el entorno político en el que operan los Estados.
Esto implica generar costo político mediante presión institucional y campañas sostenidas; generar costo reputacional exponiendo contradicciones y documentando impactos; y construir influencia a través de redes, medios e incidencia pública.
No se trata de romper el bloqueo directamente, sino de aumentar el costo de sostenerlo.
Conclusión: Cuba como prueba del sistema
Cuba no es solo un país.
Es una prueba: prueba del multilateralismo, prueba del Sur Global y prueba de la coherencia política.
Como plantea La Tizza, el problema no es solo el bloqueo, sino la incapacidad del sistema internacional de enfrentarlo.
El problema no es que el mundo no pueda actuar.
Es que no está dispuesto a asumir el costo de hace
Glosario de términos clave:
Plusdirección:
Concentración efectiva del control sobre decisiones económicas y políticas.
Subordinación geopolítica:
Adaptación a los límites del sistema dominante.
Solidaridad sin costo:
Apoyo sin impacto estructural.
Costo político:
Pérdida de legitimidad.
Costo reputacional:
Deterioro de credibilidad internacional.
Fuentes consultadas:
Veloz Serrade, J. (2026, marzo 6). Cuba en la encrucijada de un multilateralismo hipócrita. La Tizza. https://latizzadecuba.org/cuba-en-la-encrucijada-de-un-multilateralismo-hipocrita/
United Nations General Assembly. (2022). Necessity of ending the economic, commercial and financial embargo imposed by the United States of America against Cuba (A/RES/77/7). https://undocs.org/A/RES/77/7
Gracias por leerme.
Si este contenido resonó contigo, únete a nuestra comunidad comentando y compartiendo.
Por Henrik Hernandez - Tocororo Cubano
#TocororoCubano #HenrikHernandez #SubordinacionGeopolitica #SolidaridadSinCosto #CubaResiste
Comentarios