Historia

Manuel Rojas y Ramón Quesada: 38 años del regreso a Cuba de los pilotos capturados por la UNITA

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Imagen reelaborada mediante AI por Sofia, a partir de una fotografía histórica real.

Introducción

El 30 de agosto de 1988 regresaron a Cuba el teniente coronel Manuel Rojas García y el capitán Ramón Quesada Aguilar, después de permanecer casi diez meses prisioneros de la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA).

Treinta y ocho años después, documentos de la época, fuentes angoleñas y el testimonio directo de los protagonistas permiten reconstruir una historia marcada por el combate, la supervivencia, el cautiverio y la firmeza de dos militares que regresaron juntos a su país.

Derribados en Moxico

El 28 de octubre de 1987, Rojas y Quesada volaban en un MiG-21UM biplaza en la zona de Luvuei, provincia de Moxico, cuando el avión fue alcanzado por fuego antiaéreo de la UNITA.

Una cronología estadounidense posteriormente desclasificada registra el derribo el 28 de octubre y señala que, al ser entrevistados semanas después en Jamba, Rojas explicó que realizaban una misión de reconocimiento.

El testimonio posterior de los propios pilotos permite precisar mejor la naturaleza de aquella misión. Según Quesada, habían equipado el MiG-21 biplaza con dos bombas de 250 kilogramos cada una. Después de bombardear el objetivo debían reconocer otra zona donde se habían detectado movimientos de la UNITA.

En el primer pase no lanzaron las bombas porque no identificaron suficientemente el objetivo. Decidieron realizar un segundo intento. Quesada soltó las dos bombas y, cuando comenzaban a salir de la picada, un cohete alcanzó la parte trasera del avión, que quedó fuera de control. Ambos tuvieron que eyectarse.

Para entonces, la UNITA disponía de armamento antiaéreo portátil y los pilotos cubanos conocían la presencia de sistemas Stinger en el teatro de operaciones. Estados Unidos había comenzado en 1986 a suministrar clandestinamente esos misiles a las fuerzas de Jonas Savimbi. Aunque diversas fuentes identifican como Stinger el proyectil que derribó aquel MiG-21, resulta suficiente establecer con certeza que el aparato fue alcanzado por un cohete antiaéreo de la UNITA.

Una noche intentando escapar

La eyección no puso fin al peligro.

Mientras descendían en paracaídas recibieron disparos desde tierra. Lograron llegar al suelo y comenzaron a alejarse de la zona. Los helicópteros enviados para rescatarlos llegaron posteriormente, pero Rojas y Quesada habían perdido el equipo de radio y no consiguieron establecer contacto con ellos.

Los dos pilotos decidieron entonces continuar a pie.

Caminaron prácticamente sin detenerse desde aproximadamente las 3:15 de la tarde hasta las 9:00 de la mañana siguiente. Recorrieron unos 45 kilómetros sin agua ni alimentos, tratando de escapar del dispositivo de búsqueda organizado por la UNITA.

Finalmente fueron capturados en una emboscada durante la mañana del 29 de octubre de 1987. Al día siguiente, 30 de octubre, ya estaban siendo interrogados personalmente por Jonas Savimbi.

Rojas recordaría que la UNITA había recibido instrucciones de capturarlos vivos ante la sospecha de que se trataba de oficiales cubanos o soviéticos de importancia.

Prisioneros de la UNITA

Después de la captura fueron trasladados entre diferentes campamentos y finalmente llevados a Jamba, principal centro político y militar de la UNITA.

Allí fueron presentados ante la prensa internacional como prisioneros de guerra. La existencia de esa presentación está corroborada por documentación contemporánea: una cronología estadounidense recoge que el 14 de noviembre de 1987 la prensa informó desde Jamba sobre Rojas y Quesada y sus declaraciones acerca del derribo.

También se conservan diferentes fotografías de aquellos días, tomadas desde distintos ángulos, en las que aparecen ambos pilotos durante actos públicos organizados por la UNITA.

Presiones, pero no torturas físicas

El relato de Rojas y Quesada sobre sus casi diez meses de cautiverio ofrece una imagen más compleja que una simple división entre captores y prisioneros.

Rojas contó que un general de inteligencia de la UNITA acudió en varias ocasiones para exigirle información y ofrecerle protección y traslado al país que escogiera si aceptaba colaborar.

Su respuesta fue que tanto él como Quesada eran cubanos, aliados de las FAPLA, y que no estaban dispuestos a traicionar.

Los pilotos también describieron intentos de enfrentarlos psicológicamente. En ocasiones eran mantenidos separados y les aseguraban que el otro había cedido. Ambos habían establecido desde el principio un acuerdo: no creer ninguna afirmación de sus captores sobre una supuesta traición del compañero.

Pero los propios protagonistas dejaron constancia igualmente de algo que forma parte de la historia: no fueron sometidos a torturas ni a maltrato físico durante el cautiverio.

Relataron que eran alimentados y que, cuando solicitaban determinados alimentos, sus custodios podían gestionar la petición. Las condiciones seguían siendo las de prisioneros: debían pedir agua, se bañaban aproximadamente una vez por semana y eran trasladados frecuentemente de un campamento a otro.

Rojas insistiría posteriormente en que consideraba necesario contar con honestidad tanto las presiones recibidas como el trato que realmente tuvieron.

Esa circunstancia no disminuye la firmeza de ambos. Al contrario: permite valorar su comportamiento sin necesidad de exagerar las condiciones del cautiverio.

El respeto de Savimbi

Uno de los aspectos más llamativos del episodio fue precisamente la relación establecida entre los dos prisioneros y el dirigente de la UNITA.

Rojas relató que, cuando finalmente iban a ser liberados, preguntó a Savimbi si alguien había entregado dinero a cambio de ellos. Según su testimonio, Savimbi se molestó ante la pregunta y explicó que la decisión era suya.

Rojas recordaba que el dirigente de la UNITA les expresó respeto porque, pese a encontrarse en posiciones políticas y militares completamente enfrentadas, habían mantenido sus convicciones durante el cautiverio.

No era necesario que adversarios de guerra compartieran ideas para reconocer la conducta del contrario.

Un conflicto mucho mayor que dos pilotos

La captura ocurrió en uno de los momentos más intensos de la guerra angoleña.

Las fuerzas gubernamentales de las FAPLA desarrollaban durante 1987 una importante ofensiva hacia el sudeste de Angola. La UNITA recibía apoyo exterior y las fuerzas armadas sudafricanas intervinieron directamente para respaldarla. Estados Unidos, por su parte, había restablecido la asistencia militar a Savimbi y suministraba armamento, incluidos misiles Stinger.

El episodio de Rojas y Quesada se produjo, por tanto, dentro de un conflicto angoleño que al mismo tiempo formaba parte de la confrontación regional e internacional de la Guerra Fría.

La liberación y los contactos Cuba-UNITA

El 22 de agosto de 1988, Savimbi anunció públicamente su intención de liberar a los dos pilotos.

El 24 de agosto, después de casi diez meses de cautiverio, Rojas y Quesada quedaron en libertad. Esa fecha aparece recogida en la edición angoleña de las memorias de Manuel Rojas y en fuentes angoleñas relacionadas con la presentación posterior de la obra.

La liberación ocurrió precisamente cuando se desarrollaba una intensa actividad diplomática en África austral.

El 5 de agosto de 1988, Cuba, Angola y Sudáfrica habían alcanzado el Protocolo de Ginebra. El proceso negociador continuaría durante los meses siguientes hasta desembocar el 22 de diciembre de 1988 en los acuerdos firmados en Nueva York, relacionados con la retirada de las fuerzas cubanas de Angola y la aplicación del proceso que conduciría a la independencia de Namibia.

No existe fundamento suficiente para afirmar que la liberación de Rojas y Quesada fuera consecuencia directa de esas negociaciones. Sin embargo, su entrega produjo un hecho diplomático poco habitual: representantes de Cuba y de la UNITA mantuvieron contactos directos en Abiyán, Costa de Marfil.

The Washington Post informó entonces que una delegación cubana encabezada por el diplomático Oscar Oramas había mantenido conversaciones con representantes de la UNITA relacionadas con la entrega de los pilotos, aunque en aquel momento todavía no estaba clara la trascendencia política de aquellos contactos.

Regreso a Cuba

Finalmente, el 30 de agosto de 1988, Manuel Rojas y Ramón Quesada llegaron a La Habana.

Una cronología estadounidense desclasificada registra expresamente aquella fecha y señala que a su llegada fueron recibidos por Fidel Castro y Raúl Castro.

Habían transcurrido casi diez meses desde el derribo de su avión en Moxico.

La historia contada por sus protagonistas

Manuel Rojas reconstruyó posteriormente aquella experiencia en el libro Prisioneiros da UNITA nas Terras do Fim do Mundo, publicado por Mayamba Editora en Luanda en 2012.

La obra adquirió además un valor documental particular durante su presentación en Angola. Entre los participantes estuvo el general retirado Abílio Kamalata Numa, quien había sido comandante de las fuerzas de la UNITA en el frente donde fueron capturados los dos pilotos. Kamalata Numa ofreció allí su propio testimonio sobre las circunstancias de la captura y el contexto de las operaciones militares.

De ese modo, el núcleo esencial de la historia no descansa únicamente sobre documentación cubana: aparece también reconocido desde quien había pertenecido al bando que los capturó.

38 años después

Este 30 de agosto de 2026 se cumplieron 38 años del regreso a Cuba de Manuel Rojas y Ramón Quesada.

Su historia no necesita adornos.

Sobrevivieron al derribo de su avión, caminaron durante una noche intentando evitar la captura, permanecieron cerca de diez meses prisioneros de quienes combatían contra ellos, rechazaron entregar información o romper con sus compañeros y, al mismo tiempo, fueron capaces de reconocer posteriormente aquellos aspectos en los que sus adversarios respetaron su integridad física.

Rojas y Quesada pertenecían a dos bandos enfrentados con la UNITA en una guerra particularmente dura. Pero incluso sus captores terminaron reconociendo la conducta que mantuvieron.

No abandonaron sus convicciones durante el cautiverio y regresaron juntos a Cuba.

Glosario de términos clave:

Abiyán:

Principal ciudad de Costa de Marfil, donde se produjeron contactos entre representantes cubanos y de la UNITA relacionados con la liberación de los pilotos.

Acuerdos de Nueva York:

Acuerdos firmados el 22 de diciembre de 1988 por Angola, Cuba y Sudáfrica, que contribuyeron a encauzar la retirada sudafricana de Angola, la aplicación del proceso de independencia de Namibia y la posterior retirada de las tropas cubanas.

FAPLA:

Fuerzas Armadas Populares de Liberación de Angola, ejército de la República Popular de Angola durante el período del conflicto.

Jamba:

Principal centro político y militar de la UNITA durante buena parte de la guerra angoleña.

Jonas Savimbi:

Fundador y principal dirigente de la UNITA.

Luvuei:

Zona de la provincia de Moxico donde fue derribado el avión en el que volaban Manuel Rojas y Ramón

MiG-21UM:

Variante biplaza de entrenamiento y combate del caza soviético MiG-21.

Moxico:

Provincia situada en el este de Angola, escenario de importantes operaciones militares durante la guerra.

Stinger:

Misil antiaéreo portátil estadounidense FIM-92, suministrado a la UNITA durante la década de 1980.

UNITA:

Unión Nacional para la Independencia Total de Angola, organización político-militar dirigida por Jonas Savimbi y enfrentada al gobierno angoleño.

Fuentes consultadas:

Central Intelligence Agency. Cuban Chronology, 1987. Registro desclasificado que documenta el derribo y la presentación de los pilotos en Jamba. Cronología desclasificada de 1987. https://www.cia.gov/readingroom/docs/CIA-RDP89S01449R000200190002-6.pdf

Central Intelligence Agency. Cuban Chronology, 1988. Registra el regreso a La Habana el 30 de agosto y el recibimiento de Fidel y Raúl Castro. Cronología desclasificada de 1988. https://www.cia.gov/readingroom/docs/CIA-RDP90S00046R000200090002-3.pdf

Romero, R. (2011). A solas con la UNITA. Testimonio directo de Manuel Rojas y Ramón Quesada sobre el derribo, evasión, captura y cautiverio. Leer el testimonio completo. https://letrajoven.wordpress.com/2011/12/10/a-solas-con-la-unita/

Club-K Angola. (2012). Piloto da força aérea cubana conta experiência vivida nas bases da UNITA. Incluye información sobre el libro de Rojas y el testimonio de Abílio Kamalata Numa. Consultar la fuente angoleña. https://www.club-k.net/index.php/politica/13458-piloto-da-forca-aerea-cubana-conta-experiencia-vivida-nas-bases-da-unita

Ottaway, D. B. (1988, 31 de agosto). Angola rebels, Cubans hold secret talks. The Washington Post. Consultar el artículo contemporáneo. https://www.washingtonpost.com/archive/politics/1988/09/01/angola-rebels-cubans-hold-secret-talks/883c0121-f833-413a-9cea-e1061dda0b1d

Naciones Unidas. Documentación de los acuerdos de 1988 entre Angola, Cuba y Sudáfrica y del proceso regional para la independencia de Namibia. Archivo de acuerdos de Naciones Unidas. https://peacemaker.un.org/es/areas-of-work/peace-agreements-database-and-language-of-peace-tool/peace-agreements-search

Ottaway, D. B., & Tyler, P. E. (1986, 29 de marzo). U.S. Sends New Arms to Rebels. The Washington Post. Documenta el suministro estadounidense de misiles Stinger a la UNITA. Documento conservado también en CIA Reading Room. https://www.washingtonpost.com/archive/politics/1986/03/30/us-sends-new-arms-to-rebels/4aa67929-f327-43ec-be3a-0649b867ff4c/

Sobre el autor

Henrik Hernandez es investigador independiente, editor y fundador de Tocororo Cubano. Sus líneas de trabajo abarcan la teoría de la Plusdirección, la resiliencia nacional, la soberanía económica, la geopolítica y el análisis de sistemas complejos. Ha desarrollado un enfoque interdisciplinario orientado a comprender las transformaciones del poder en el siglo XXI y su aplicación a los desafíos contemporáneos de Cuba. En su trabajo utiliza herramientas de inteligencia artificial como apoyo para la investigación, organización, contraste y elaboración de contenidos, manteniendo bajo su responsabilidad la selección de fuentes, el análisis y la revisión final.

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