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Los mercaderes de la indignación: la industria de youtubers anticubanos en la guerra híbrida contra Cuba

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Imagen generada por la IA Sofia.

Introducción

Los mercaderes de la indignación: la industria de youtubers anticubanos en la guerra híbrida contra Cuba
La metamorfosis digital: cómo se fabrica, financia y exporta un “youtuber disidente” siguiendo el manual de la inteligencia extranjera

Basada en “La metamorfosis de los mercaderes I y II”

En la arquitectura contemporánea de guerra híbrida contra Cuba, una de las operaciones más eficaces —y menos comprendidas— ha sido la fabricación industrial de youtubers anticubanos. No se trata de individuos espontáneos, indignados o independientes.

Es un producto político, diseñado para: distorsionar la percepción internacional de Cuba, reforzar campañas de presión económica, desincentivar el turismo, sabotear inversiones, demonizar la colaboración médica y reproducir, sin matices, el aparato propagandístico anticubano dirigido desde el exterior.

Lo que a primera vista parece un “creador de contenido” es, en realidad, una mercancía emocional en el mercado del odio anticubano.

Este artículo analiza la metamorfosis del youtuber anticubano, un proceso tan preciso y repetitivo que ya constituye un patrón de ingeniería social.

Etapa 1 — El cascarón dormido: el origen del “talento útil”

La mayoría de estos youtubers provienen del sistema educativo cubano: personas comunes formadas gratuitamente como médicos, ingenieros, profesores, diseñadores o artistas.

Tienen algo muy valioso para quienes los manipulan luego: credibilidad inicial.

No son “influencers importados”, sino voces nacidas en el territorio al que luego atacan.
Ese origen es su primera ventaja estratégica.

Etapa 2 — Romper el cascarón: registro del canal desde EE.UU.

El proceso comienza casi siempre igual: el canal se registra desde territorio estadounidense, se monetiza en una plataforma controlada por empresas norteamericanas y se inserta automáticamente en un ecosistema donde el algoritmo premia contenido anticubano.

Esta fase es crítica: desde que abren el canal, el marco político se define desde Washington.

No es casualidad.

Los operadores de la guerra propagandística necesitan “de dónde agarrar” al creador.

Etapa 3 — Contenido inocente: la fase de camuflaje

Es la introducción perfecta: videos sobre dietas, ejercicios, vida cotidiana, consejos simples.

El objetivo no es informar: es construir una audiencia emocionalmente conectada.

Solo después de consolidar público, llega la verdadera mutación.

Etapa 4 — La “realidad cubana” reinventada: la ruptura con la verdad

Esta es la fase decisiva: el creador comienza a hablar de Cuba.

Pero no desde la experiencia real, sino desde la narrativa política que le garantice ascenso digital: describir a Cuba como distopía, ocultar sistemáticamente el bloqueo, ridiculizar instituciones, exagerar dificultades, transformar problemas materiales en “evidencias ideológicas”, repetir palabra por palabra el discurso anticubano clásico.

Aquí se activa: la radicalización negativa o la desnaturalización de la cubanía.

No importa matizar: el algoritmo no paga la verdad y paga el incendio.

Etapa 5 — Autovictimización: la táctica clave del manual

Todos repiten el mismo libreto:

“Me persiguen.”

“Me investigan.”

“Me expulsaron.”

“No tengo libertad de expresión.”

Pero jamás presentan pruebas. No hay documentos, no hay expedientes, no hay testigos, no hay fechas.

¿Por qué lo hacen?

Porque la autovictimización cumple tres funciones: generar empatía emocional para atraer más seguidores, justificar la migración como acto heroico, crear el expediente falso necesario para solicitar asilo político.

Es un libreto tan repetido que deja de ser testimonio y se vuelve coreografía.

Etapa 6 — Asilo en EE.UU. o Europa: el premio por seguir el guion

El proceso siempre culmina igual: salida del país, solicitud de asilo, entrevistas con medios locales, conversión del youtuber en “exiliado político”.

El producto final es perfecto para el mercado anticubano: un rostro joven, cubano, profesional, “perseguido” y monetizable.

¿Por qué son tan peligrosos estos youtubers?

Porque sus emisiones no son entretenimiento.

Son armas propagandísticas con efectos concretos:

1. Desalentar el turismo internacional

Si Cuba es presentada como “infierno”, el visitante potencial huye.

2. Sabotear inversiones extranjeras

Una “imagen país” tóxica es letal para la economía.

3. Atacar la colaboración médica

Repite la narrativa de la ultraderecha internacional, que busca destruir la cooperación médica cubana.

4. Apoyar la estrategia de “Estado fallido”

Es una narrativa diseñada para justificar sanciones.

5. Monetizar el odio de la audiencia

Mientras peor hablen de Cuba, más ganan.

Las cifras lo demuestran: canales así pueden obtener más de 1 200 USD mensuales, imposible si defendieran la verdad.

Una industria del engaño: cuando el dinero sustituye la ética

El “caso H.” —el ejemplo original, anonimizado— muestra el patrón: recibe dinero desde Alemania para filmar “ayuda humanitaria”, graba contenido sensacionalista, distorsiona la realidad, convierte la pobreza inducida por el bloqueo en espectáculo y se presenta como actriz de caridad… financiada desde el exterior.

Eso no es ayuda: es agencia de influencia.

Es exactamente el modelo que emplean los operadores políticos en otros países bajo guerra híbrida.

Conexión con los otros artículos: la cuarta pieza del rompecabezas

Este texto se enlaza con tus tres análisis anteriores:

1. Simulación geográfica

Cuentas que dicen estar en Cuba… sin estar en Cuba.

2. Simulación ideológica

Ultraizquierdismo inducido para atacar desde la “pureza revolucionaria”.

3. Simulación identitaria

Emigrados captados por la derecha europea.

4. Simulación audiovisual (este artículo)

Youtubers fabricados para manipular emociones en masa.

Cuatro frentes.
Una sola guerra.

La conexión estructural: de la pantalla del youtuber al engranaje jurídico de la Ley Helms-Burton

Para entender plenamente el papel de estos youtubers en la guerra híbrida actual, es necesario hacer explícita la articulación política que subyace a su discurso.
Nada de lo que repiten es casual:
corresponde punto por punto con la arquitectura política del bloqueo estadounidense, diseñada desde hace décadas y perfeccionada con la Ley Helms-Burton de 1996.

La Ley Helms-Burton no es solo un documento jurídico: es un manual político de destrucción controlada, cuya finalidad explícita es para impedir inversiones en Cuba, castigar a terceros países que comercien con Cuba, destruir la colaboración médica, fomentar la percepción de “Estado fallido” y legitimar una transición tutelada desde Washington.

Los youtubers anticubanos no citan la Ley Helms-Burton… pero la ejecutan.

Cada una de sus fases de “metamorfosis” coincide con uno de los objetivos de esa ley:

1. La fase de demonizar la realidad cubana → coincide con el Título I de la ley

que exige “crear presión internacional contra el sistema cubano”.

2. La fase de destruir el turismo → coincide con el Título III

que busca penalizar a inversores y empresas extranjeras relacionadas con propiedades en Cuba.

3. La fase de atacar la colaboración médica → responde al Título IV

que presiona a terceros países para romper acuerdos con Cuba bajo amenaza de sanciones.

4. La fase de autovictimización → provee “insumos emocionales”

para justificar nuevas medidas coercitivas bajo el amparo del discurso de “derechos humanos”.

En otras palabras: la metamorfosis del youtuber anticubano no es un fenómeno cultural, es una operación jurídica-operacional complementaria al bloqueo.

Los mercaderes digitales producen la atmósfera emocional que la maquinaria jurídica y diplomática de Washington necesita para sostener el cerco.

Sin esa narrativa exportada por los youtubers, la Ley Helms-Burton sería un documento muerto.

Con ellos, se convierte en una herramienta viva.

Conclusión

Lo que parece entretenimiento es, en realidad, un engranaje de la maquinaria anticubana.

Estos youtubers no informan: mercantilizan la mentira, monetizan la indignación, fabrican miedo y normalizan la narrativa del enemigo.

No actúan solos. Son piezas intercambiables dentro de una industria diseñada para erosionar la moral del pueblo cubano y justificar el bloqueo que destruye la vida en la Isla.

Nombrarlos es desactivarlos.
Analizarlos es defensa.
Desenmascararlos es justicia.

Glosario de términos clave:

Guerra híbrida:

Estrategia que combina propaganda, sabotaje económico, desestabilización psicológica y manipulación mediática para debilitar Estados.

Agente de influencia:

Persona que, consciente o no, actúa en función de intereses políticos extranjeros mediante contenido o discursos direccionados.

Autovictimización estratégica:

Táctica mediática usada para ganar legitimidad, justificar la migración y fortalecer la narrativa anticubana.

Monetización del odio:

Modelo económico donde creadores de contenido ganan más mientras más agresivos sean sus ataques.

Simulación audiovisual:

Creación de contenido digital que finge autenticidad pero sigue guiones externos.

Fuentes consultadas:

Hernandez, H. (2023). La metamorfosis de los mercaderes I. https://guardianyungido.jimdofree.com/2023/02/15/la-metamorfosis-de-los-mercaderes-primera-parte/

Hernandez, H. (2023). La metamorfosis de los mercaderes II. https://guardianyungido.jimdofree.com/2023/02/16/la-metamorfosis-de-los-mercaderes-segunda-parte/

Gracias por leerme.
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Por Henrik Hernandez - Tocororo Cubano

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