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El problema para el Estados Unidos no es Cuba como Estado

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Imagen generada por la AI Sofia (ChatGPT).

El problema para el Estados Unidos no es Cuba como Estado, sino Cuba como pueblo en armas y conciencia


Introducción

Los acontecimientos recientes han sido analizados desde múltiples ángulos narrativos, pero existe un núcleo que solo puede abordarse desde la lógica político-militar. No se trata de consignas ni de épica retrospectiva, sino de hechos observables: hubo combate real, hubo resistencia efectiva y hubo sacrificio consciente. En ese marco, la acción de los 32 cubanos caídos en combate adquiere un significado que trasciende lo táctico y se proyecta hacia el terreno estratégico de la disuasión y la soberanía.

Un combate que desmiente la narrativa de invulnerabilidad

El enfrentamiento se prolongó durante aproximadamente 20–30 minutos, un lapso considerable para una operación presentada como “quirúrgica”. La duración, la resistencia reconocida incluso por fuentes adversarias y la necesidad de cobertura para la extracción invalidan la idea de una incursión limpia y sin fricción. Militarmente, estos elementos obligan a clasificar el episodio como combate efectivo, no como mera acción técnica sin oposición.

La contención como objetivo táctico

Los indicios disponibles muestran que los defensores no combatieron para aniquilar al enemigo, sino para fijarlo, ganar tiempo y permitir un movimiento protegido hacia una instalación fortificada. Esa lógica explica la asimetría extrema de bajas y el hecho de que el atacante priorizara minimizar su exposición. Combatir para ganar tiempo es una misión legítima y compleja, especialmente cuando se ejecuta sin refuerzos ni cobertura multidominio.

La omisión estructural del respaldo

Durante todo el enfrentamiento, el único foco real de combate no fue reforzado. No se activaron refuerzos terrestres, no se disputó el espacio aéreo, no hubo persecución posterior y tampoco se registró respuesta naval frente a fuerzas desplegadas en el Mar Caribe. En doctrina militar, una cadena tan completa de omisiones no puede explicarse por fallos casuales: responde a una decisión de no escalar.

El quiebre entre combatiente y mando

La resistencia de los 32 cubanos expone una fractura crítica entre la voluntad de lucha en el terreno y la voluntad de respaldo en el nivel superior de mando. El problema no fue la capacidad humana ni la preparación táctica, sino la inhibición del sistema defensivo como conjunto. Esa ruptura no es militar en esencia: es político-estratégica.

La evolución del relato del atacante

La progresión discursiva —de negación total de bajas a reconocimiento de heridos y de un helicóptero dañado— constituye un patrón clásico de ajuste narrativo posterior a operaciones sensibles. No confirma cifras exactas, pero sí desmiente la versión inicial de invulnerabilidad absoluta y refuerza la evidencia de fricción real. En análisis militar, una narrativa que se corrige siempre en el mismo sentido pierde credibilidad estratégica.

El significado político-militar inmediato

La acción de los 32 cubanos demuestra que sí existía capacidad y voluntad de combate incluso bajo condiciones extremas. Demuestra, además, que la derrota no fue consecuencia de inferioridad moral ni táctica, sino de la contención deliberada del uso de la fuerza. Su resistencia traslada la carga de la explicación desde el combatiente hacia el nivel de decisión.

El significado estratégico de mayor alcance

Más allá del episodio concreto, la resistencia envía un mensaje claro al adversario: si un grupo reducido, aislado y sin respaldo fue capaz de sostener combate real frente a fuerzas de élite, el problema estratégico no es Cuba como estructura estatal, sino Cuba como pueblo activado en defensa consciente. La extrapolación es doctrinal: un ataque al territorio cubano implicaría resistencia social integrada, pérdida de sorpresa estratégica, desgaste prolongado y costos políticos acumulativos imposibles de gestionar como “operación limitada”.

Disuasión popular frente a tecnología

La lección central no reside en la tecnología ni en la correlación de medios, sino en la disposición social a resistir cuando se cruza el umbral de agresión directa. Esa variable, históricamente subestimada, eleva exponencialmente el costo de cualquier aventura militar. La resistencia de los 32 cubanos no proclama esa disuasión: la demuestra empíricamente.

Conclusión

La acción de los 32 cubanos no cierra el episodio; lo abre. Militarmente, fijaron al enemigo. Políticamente, expusieron la omisión. Estratégicamente, desmintieron la narrativa de invulnerabilidad. Y en el plano de mayor alcance, dejaron claro que el verdadero desafío para cualquier agresor no es el Estado cubano como aparato, sino el pueblo cubano cuando la defensa deja de ser retórica y se convierte en conciencia organizada.

Nota aclaratoria sobre la participación venezolana

Este análisis no desconoce ni minimiza la participación de combatientes venezolanos que lucharon hombro con hombro junto a los cubanos en el único foco de combate real registrado. Su acción forma parte inseparable de la resistencia ofrecida y del sacrificio asumido en el terreno.

La centralidad analítica otorgada a los combatientes cubanos responde exclusivamente al objeto específico del artículo —examinar el significado político-militar del internacionalismo cubano y su proyección estratégica— y no pretende opacar, relativizar ni sustituir el rol de los venezolanos que combatieron y cayeron defendiendo su propio suelo.

Toda resistencia compartida es, por definición, una acción conjunta, y así debe ser reconocida tanto en la memoria como en el análisis.

Nota: Disuasión popular y negación del objetivo en la guerra contemporánea

Desde la teoría militar contemporánea, la capacidad de frustrar una incursión de fuerzas élite no depende primordialmente del tipo de armamento disponible, sino de la ruptura de los supuestos operativos sobre los que esas fuerzas basan su ventaja. Las unidades élite no están concebidas para sostener combates prolongados ni para dominar entornos social y políticamente hostiles; su eficacia descansa en la sorpresa, la brevedad y la retirada controlada. Cuando enfrentan resistencia persistente —incluso equipada con medios ligeros— que logra negar el tiempo, introducir fricción y forzar decisiones no previstas, la operación pierde su carácter “quirúrgico” y se transforma en un problema estratégico. En ese punto, la superioridad tecnológica deja de ser decisiva y pasa a ser simplemente un factor más dentro de una ecuación crecientemente desfavorable.

En ese marco, las armas ligeras adquieren significado no por su potencia individual, sino por su integración en un entorno humano consciente y no cooperativo. Históricamente, la resistencia asimétrica no busca destruir al atacante, sino negarle el objetivo político que justifica la operación: rapidez, invisibilidad y bajo costo. Cuando la acción defensiva obliga al agresor a prolongarse, a reconocer daños o a gestionar consecuencias narrativas y políticas, el balance costo-beneficio se invierte, aun cuando el resultado táctico inmediato sea adverso para el defensor. Esta lógica explica por qué, frente a pueblos organizados en conciencia, la fuerza élite no enfrenta un problema de fuego, sino un límite estructural de dominación, que ninguna tecnología puede resolver por sí sola.

Glosario

Asimetría militar: Diferencia extrema de medios, tecnología o cobertura entre fuerzas enfrentadas.
Contención táctica: Acción destinada a fijar al enemigo y ganar tiempo, no a destruirlo.
Disuasión popular: Capacidad de un pueblo organizado y consciente para elevar el costo de una agresión externa.
Fricción: Concepto militar que describe los imprevistos y resistencias reales en combate.
Inhibición estratégica: Decisión deliberada de no emplear capacidades militares disponibles.
Narrativa de invulnerabilidad: Relato que presenta operaciones militares como limpias, sin riesgo ni pérdidas.

Fuentes (APA 7)

Clausewitz, C. von. (1984). On War (M. Howard & P. Paret, Trans.). Princeton University Press. (Original work published 1832).

Freedman, L. (2013). Strategy: A History. Oxford University Press.

Kaldor, M. (2012). New and Old Wars: Organized Violence in a Global Era (3rd ed.). Stanford University Press.

Lawrence, T. E. (2005). Seven Pillars of Wisdom. Wordsworth Editions.

U.S. Department of Defense. (2016). Joint Publication 3-0: Joint Operations. https://www.jcs.mil

 

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