Historia

La matanza de Caonao

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Antes de comenzar este relato, deseo presentarles el accidente geográfico que aporta el nombre a uno de los hechos más violentos y sanguinarios que tuvo lugar durante la conquista española de la Cubanakán, nombre indígena de Cuba en idioma taíno y posiblemente también en siboney, idioma de la misma familia lingüística arawak, que muchos especialistas consideran un dialecto del primero.

Nos referimos a un curso fluvial cubano de 154 kilómetros de longitud, cuyas sinuosidades conocidas como meandros, atraviesan las llanuras aluviales de las actuales provincias de Camagüey y Ciego de Ávila. Este río se llama Caonao, palabra que significa “lugar donde hay oro” y tiene 12 afluentes secundarios. Su nacimiento se ubica en el centro de la llanura Camagüey – Las Tunas y fluye hacia el noroeste, atravesando gran parte de su curso el municipio camagüeyano de Esmeralda, desembocando en la costa norte de Cuba, en la Bahía de Jigüey. Específico este dato, pues todas las fuentes dicen que desemboca en el Mar Caribe, lo cual es erróneo por definición, pues el Caribe baña la costa sur de Cuba.

La Bahía de Jigüey se ubica al norte de la Isla de Cuba y al sur de Cayo Romano, en composición de la Bahía de Perros, que conforman aguas interiores marinas. Esas aguas por su vecindad pertenecen al Canal Viejo de las Bahamas, que salvo las corrientes marinas procedentes del Mar Caribe a través del Golfo de México, no tiene nada que ver con ese mar, según la geografía convencional y admitidas por todos.

A orillas de ese río se levanta hoy el poblado de Caonao, que es un pueblo erigido sobre o cerca de lo que fuera un asentamiento indígena, que fuera el escenario de una macabra masacre, sobre la cual nos dejó testimonio escrito el monje Fray Bartolomé de las Casas.

Por decreto del Rey Fernando V de Castilla y II de Aragón y conocido como Fernando el Católico, desde Salvatierra de la Sabana en Kiskeya (Española) partió una expedición de cuatro naves y 300 hombres capitaneados por Diego Velázquez, la cual arribó a un punto de la zona sur del extremo oriental de Cuba, llamada Puerto de Palma (Guantánamo), con el fin de colonizar nuestras tierras.

Otras fuentes nos dicen que, fue Diego Colón, hijo del Gran Almirante y gobernador de la Española, quien decidió la conquista de Cuba, motivado porque fue su padre “quien la descubriese”.

Comenzó la conquista y colonización de Cuba por los españoles, que tuvieron que enfrentar la rebeldía indígena. El indocubano selló con su sangre la lucha contra los invasores hispánicos, que poseían armas de fuegos, espadas de acero, mallas, armaduras de metal y caballos, que eran vistos como mabóyas (espíritus malignos).

Además, los españoles llevaban consigo una arma secreta, terribles canes, mastines, lebreles (galgos), alanos (mestizaje de dogos y mastines), podencos y sabuesos, que descubrían las emboscadas preparadas por los indios y perseguían a los mismos después de los combates, desgarrando sus cuerpos en vida.

Los canes iban en las vanguardias, acompañando a arcabuceros y ballesteros. También actuaban en sincronización con la caballería. Causaban pánico sin igual en las filas de los aguerridos indios y eran representación del terror, la encarnación de jolúja (demonios) salidos de guatúnabu (infierno).

Existen fuentes que intentan convencernos de que después de la derrota y muerte del cacique Hatuey, la conquista fue pacífica, lo cual en realidad no tiene sustento real.

Muchos caciques libraron la lucha desde los bosques cubanos en el Camagüey y las Villas. En la zona de Manzanillo los caciques Caracamisa y Mantiguahuraguana dejaron morir las cosechas para no sustentar a los invasores. Lo cierto es que se impuso la supremacía tecnológica, la ideología cristiana de los cruzados, en una mano la cruz y en la otra la espada, la experiencia adquirida por los “castellanos” en la conquista de la Española, la centenaria historia de guerras y conflictos bélicos en el viejo continente.

Son los mismos conquistadores, quienes nos dan verdadera dimensión de los hechos, cuando Diego Velázquez ordena a Francisco de Morales partir hacia la región de Maniabón (al norte de Holguín) y a Pánfilo de Narváez hacia Bayamo con misión “pacificadora”.

Aquí vemos algo muy importante, que se ha repetido en nuestra historia, pero con fines diferentes. Se produce una invasión de Oriente a Occidente para "pacificar" la isla, mientras en la Guerra de independencia se lleva a cabo por Maceo y Gómez una invasión para poner en pie de guerra al todo el país, esta situación se dio también durante la lucha armada revolucionaria, cuando Fidel Castro ordena a Camilo y al Che avanzar hacia occidente para garantizar el triunfo revolucionario.

Las fuerzas de Narváez y Morales eran recibidos por los indios con agasajos de casabe, pescado y frutas, pero los españoles reprimían, violaban y asesinaban, eso provocó la rebeldía del indocubano ante el invasor.

Pacificadas las regiones de Baracoa, Maniabón y Bayamo los conquistadores se adentraron al resto del territorio cubano.

Narváez se internó en la cuenca del río Cauto, donde fue sorprendido en su campamento, por un ataque indígena dirigido por el cacique Caguax, de quien se dice era paisano de Hatuey. Sobrepuesto de la sorpresa, desorganiza las fuerzas enemigas y las persiguió duramente, adentrándose en el Camagüey, donde los rebeldes no fueron acogidos por los naturales del lugar.

La explicación más probable, es que los rebeldes, al menos en parte, no pertenecieran a la misma etnia que los lugareños o que su procedencia fuera del Ayti (La Española) por lo cual no despertaban confianza y fueran rechazados.

Narváez continuó con su Cruzada y arribó al poblado de Caonao, precedido de los buenos oficios de Fray Bartolomé de las Casas, que ejercía ante los ojos de los aborígenes el rol de “bejíque” bueno.

Allí los indios recibieron a los españoles en el batey, ofreciéndole todo lo que tenían de valor, casabe, pescado, jutías, frutas, adornos de caracoles y huesos de animales. Los indios en sus posiciones acostumbradas en cuclillas, mientras el cacique y el bejíque de la tribu, se encontraban sentados en dujos.

Un inocente indio se acercó a uno de los soldados y tocó el filo de la espada, lacerándose la mano y lanzó un grito. Como si fuera una señal, los hombres que cubren todo sus cuerpos con vestimentas extrañas y duras, venidos sentados sobre bestias fantasmagóricas, con lenguaje bárbaro y modales arrogantes, se lanzan sobre los sorprendidos indios, que ni siquiera se defienden al no comprender lo que sucede. Los indios dando alaridos huyen llenos de espantos, las madres toman sus hijos e intentan protegerlos con sus cuerpos, pero las armas de los extranjeros cercenan sus carnes y huesos, las lanzas traspasan los pechos de algunos valientes que respuestos de la sorpresa han tomado sus macanas e intenta ofrecer resistencia.

En medio de todo aquello, el “bejíque” bueno, Cruz en mano implora a Narváez y sus soldados que detengan la carnicería. Pero los cristianos entran en los bohíos en busca de sus víctimas, que ultiman sin distinción de sexo o edad. Por doquier los cadáveres de hombres, mujeres, niños y ancianos. El bejique bueno escribirá más tarde “Iba el arroyo de sangre, como si hubiera muerto muchas vacas”.

Los sobrevivientes se reorganizan y llevan a cabo un contraataque, obligando a los irijúa (extranjeros) a retirarse.

La historia conoce este hecho como la Matanza de Caonao.

De las Casas impugnó la matanza ante Diego Velázquez y dijo que dos millares de nativos fueron muertos, pero Narváez testificó, que era una emboscada de los indios rebeldes del cacique Caguax y redujo los muertos a menos de un centenar. De las Casas no volvió a escribir sobre las matanzas cometidas por los conquistadores y se justificó diciendo que se encontraba muy lejos de los hechos.

Notas:

La matanza de Caonao, ni fue la única, pero si la mejor documentada por un testigo. 

Bejíque o Behique - chaman, hierbero, máxima autoridad religiosa tribal. 

Bejíque bueno - así llamaban los indios a Fray Bartolomé de las Casas. 

Can (canes) - sinónimo de perro.

Casabe - alimento producido por los nativos americanos, arahuacos, taínos y caribes en toda la cuenca caribeña a partir del tubérculo de la mandioca o yuca. 100 gramos de casabe aportan 333 kilocalorías, 1,3 gramos de proteína, 0,6 gramos de grasa y 87,4 gramos de carbohidratos, de los cuales 4,1 gramos son de fibra dietética y 3,1 miligramos de hierro. En comparación con otros alimentos, el casabe tiene 9% de fibra, en relación con el pan de trigo que tiene 4.61%, las hojuelas de avena que tiene 7.66% y el arroz que respectivamente tiene 4.64%.

Dujo o dúho - asiento ceremonial tallado en madera, principalmente de guayacán, con incrustaciones de oro o conchas. Su uso era reservado para el cacique, el bejíke u otros miembros de la élite. 

Fernando el Católico - uno de los reyes más importantes de la historia de España. Durante su gobierno y al de su esposa, Isabel la Católica, se unieron los reinos de Castilla y Aragón, se consiguió conquistar Granada, consumando con ello la Reconquista Española. Proporcionó a Cristóbal Colón la posibilidad de descubrir al continente americano.

Fray Bartolomé de las Casas - monje dominico español y cronista de la conquista de América. Defensor de los derechos de los indígenas en los inicios de la colonización de América. Nació en Sevilla, en 1484, y murió en Madrid, en 1566.

Kiskeya - nombre aborigen de la isla La Española, donde hoy se encuentran Haití y República Dominicana. Significa "tierra madre".

Fuentes:

 

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