EE. UU. mantiene hasta 2027 una base histórica del bloqueo
por Henrik Hernandezpublicado en
Washington mantiene vigente la aplicación a Cuba de la Ley de Comercio con el Enemigo, una norma promulgada en 1917 que continúa formando parte del entramado jurídico de las sanciones económicas estadounidenses contra la isla.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prorrogó por un año el ejercicio de determinadas facultades de la Trading With the Enemy Act (TWEA) respecto a Cuba, extendiendo su vigencia hasta el 14 de septiembre de 2027.
La decisión quedó establecida mediante la Determinación Presidencial No. 2026-21, firmada el 20 de agosto. En el documento, dirigido a los secretarios de Estado y del Tesoro, el mandatario estadounidense afirma que la continuación de esas facultades respecto a Cuba durante otro año responde al “interés nacional de Estados Unidos”.
La medida no introduce por sí misma nuevas sanciones ni modifica automáticamente las restricciones existentes. Su importancia reside en que mantiene activa una de las bases jurídicas históricas sobre las que descansan las Cuban Assets Control Regulations, contenidas en el título 31, parte 515, del Código de Regulaciones Federales estadounidense.
Una ley de 1917 que continúa aplicándose a Cuba
La Trading With the Enemy Act fue aprobada por el Congreso estadounidense en 1917, durante la Primera Guerra Mundial, para conceder al presidente amplias facultades sobre determinadas operaciones económicas y financieras vinculadas a países considerados enemigos.
Décadas después, esas facultades fueron utilizadas en la política estadounidense hacia Cuba.
En 1977, el Congreso modificó sustancialmente el alcance de la TWEA mediante la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA). Sin embargo, permitió que determinadas medidas previamente adoptadas bajo la antigua legislación pudieran continuar vigentes mediante renovaciones presidenciales periódicas.
De ahí procede el mecanismo que obliga al presidente estadounidense a renovar anualmente estas facultades si desea mantenerlas.
La decisión de Trump continúa esa práctica. La determinación anterior, firmada el 29 de agosto de 2025, mantenía las facultades hasta el 14 de septiembre de 2026. La nueva disposición las extiende exactamente un año más.
Una pieza de una arquitectura jurídica mucho mayor
La importancia de la renovación debe entenderse dentro de un sistema de sanciones considerablemente más amplio.
El entramado jurídico estadounidense contra Cuba no depende exclusivamente de la Trading With the Enemy Act. A lo largo de más de seis décadas se han superpuesto leyes, regulaciones y decisiones ejecutivas, entre ellas las Cuban Assets Control Regulations, la Cuban Democracy Act de 1992 —conocida como Ley Torricelli— y la Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act de 1996, conocida como Ley Helms-Burton.
Esta acumulación jurídica tiene una consecuencia importante: la política de sanciones contra Cuba ya no depende exclusivamente de una decisión presidencial.
Aunque un presidente estadounidense dispone de determinadas facultades para modificar la aplicación de algunas restricciones, una parte sustancial del régimen sancionador quedó codificada legislativamente, especialmente mediante la Helms-Burton. Su eliminación integral requeriría, por tanto, intervención del Congreso.
Continuidad más que novedad
La renovación de la TWEA no constituye en sí misma un nuevo paquete de sanciones. Presidentes estadounidenses de diferentes administraciones y partidos han realizado durante décadas renovaciones similares.
Precisamente por ello, su relevancia política reside menos en la novedad de la decisión que en su continuidad.
Una legislación nacida en el contexto de la Primera Guerra Mundial continúa proporcionando, más de un siglo después, parte del fundamento jurídico utilizado por Estados Unidos para mantener restricciones económicas contra Cuba.
La decisión adoptada en agosto de 2026 confirma además que Washington no está desmontando ese componente histórico del sistema sancionador, sino preservándolo junto con instrumentos legislativos y regulatorios desarrollados posteriormente.
La reacción cubana
El ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, rechazó la renovación y sostuvo que no debía considerarse simplemente un procedimiento administrativo.
Desde La Habana, la decisión ha sido presentada como una nueva confirmación de la continuidad de la política estadounidense de presión económica contra el país.
Más allá de las posiciones contrapuestas de ambos gobiernos, el hecho jurídicamente verificable permanece: Estados Unidos ha decidido conservar hasta septiembre de 2027 las facultades de la Trading With the Enemy Act que continúan aplicándose específicamente a Cuba.
La renovación no amplía automáticamente las sanciones existentes, pero garantiza la permanencia de una de las capas más antiguas de una arquitectura jurídica construida durante décadas.
Fuente:
Presidential Determination No. 2026-21, Continuation of the Exercise of Certain Authorities Under the Trading With the Enemy Act, 20 de agosto de 2026. https://www.presidency.ucsb.edu/documents/presidential-determination-continuation-the-exercise-certain-authorities-under-the-3
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Por Henrik Hernandez - Tocororo Cubano® Revista Digital Multidisciplinaria
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