Opiniones

Romper la doble pinza: cómo la sociedad puede resistir el asedio económico y la guerra informacional

por
publicado en
Imagen generada por la AI Sofia (ChatGPT).

Introducción: cuando la defensa no es solo institucional

Si el asedio económico crea carencia material y la propaganda la transforma en desesperanza política, la respuesta no puede limitarse al plano estatal. En los conflictos contemporáneos, la sociedad es el principal campo de batalla cognitivo y, a la vez, el principal dique de contención. Romper la “doble pinza” exige activar capacidades sociales —culturales, comunitarias y comunicacionales— que reduzcan el impacto del desgaste y desarmen el relato que busca naturalizar la renuncia a la soberanía.

Reapropiar el significado de la crisis

Del “colapso inevitable” al “problema explicable”

La propaganda triunfa cuando fija una interpretación única de la realidad. La primera tarea social es repolitizar el significado de la escasez: explicar causas, distinguir responsabilidades y evitar la simplificación emocional. Nombrar el asedio —con lenguaje claro, no defensivo— convierte la dificultad en objeto de comprensión, no en sentencia final.

Clave social: alfabetización crítica para interpretar información, reconocer marcos y separar hechos de narrativas.

Tejer comunidad para reducir la fatiga

La cohesión como antídoto psicológico

El asedio prolongado busca aislar al individuo y convertir el malestar en soledad. Las redes comunitarias —barrios, colectivos culturales, asociaciones— distribuyen el costo emocional y reconstruyen sentido. Donde hay cooperación cotidiana, la desesperanza pierde terreno.

Clave social: prácticas solidarias visibles que conviertan la ayuda mutua en normalidad y no en excepción.

Cultura y memoria como defensa cognitiva

Recordar para no aceptar la inevitabilidad

La guerra informacional intenta borrar contexto histórico. La cultura —arte, historia, educación— restituye continuidad y desactiva la idea de destino. No se trata de nostalgia, sino de memoria operativa: saber de dónde venimos para decidir adónde vamos.

Clave social: producción cultural que conecte pasado, presente y futuro sin épica vacía ni derrotismo.

Producción social de información

Del consumo pasivo al contra-enmarcamiento

La propaganda se impone cuando la sociedad solo consume. Romper la pinza exige producir relatos propios: testimonios, datos contextualizados, explicaciones sencillas y verificables. No es competir en volumen, sino en credibilidad y coherencia.

Clave social: comunicación distribuida, con vocerías múltiples y lenguajes diversos, que reduzca la dependencia de fuentes hostiles.

Cuidado del tejido emocional

Resiliencia no es negación

Negar el malestar lo amplifica. La resistencia social madura reconoce la dificultad, pero la sitúa en un marco de acción posible. Espacios de escucha, debate y deliberación previenen la captura emocional del descontento por narrativas de rendición.

Clave social: normalizar el diálogo crítico sin convertirlo en autodeslegitimación.

Vinculación internacional desde la sociedad

Romper el aislamiento simbólico

La propaganda necesita presentar a la sociedad como aislada. Los vínculos cívicos internacionales —académicos, culturales, solidarios— introducen complejidad y elevan el costo del relato simplificador. No sustituyen la diplomacia, la complementan.

Clave social: redes transnacionales de intercambio que amplíen audiencias y validen miradas alternativas.

Complementar al Estado sin sustituirlo

Sinergia, no delegación

La defensa social no reemplaza a la estatal; la refuerza. Cuando la sociedad comprende el mecanismo de asedio y actúa en consecuencia, reduce la eficacia del desgaste y acorta los circuitos de parálisis. La soberanía se sostiene tanto por instituciones como por ciudadanía activa.

Conclusión

La pinza se rompe por el lado más débil: el significado

El asedio económico presiona el cuerpo; la propaganda busca quebrar la mente. La sociedad puede romper la doble pinza disputando el significado, sosteniendo la cohesión y produciendo relato propio. No es belicismo: es autodefensa cívica en un entorno donde la guerra ya no se declara, se administra.

Nota metodológica

Este texto analiza patrones estructurales de coerción contemporánea y propone palancas sociales de resiliencia. No prescribe acciones operativas ni sustituye responsabilidades estatales. Se apoya en literatura académica sobre guerra híbrida, coerción y comunicación estratégica.

Glosario de términos clave:

Doble pinza:

Sinergia entre asedio económico y guerra informacional para producir desgaste material y quiebre cognitivo.

Contra-enmarcamiento:

Producción de marcos interpretativos alternativos que disputan el significado impuesto.

Fatiga social:

Agotamiento psicológico acumulado por crisis prolongadas.

Resiliencia cívica:

Capacidad social para sostener cohesión, sentido y acción bajo presión.

Guerra informacional:

Uso estratégico de narrativas para influir percepciones y decisiones colectivas.

Fuentes consultadas:

Hoffman, F. G. (2007). Conflict in the 21st century: The rise of hybrid wars. Potomac Institute for Policy Studies

.Kaldor, M. (2012). New and old wars: Organized violence in a global era (3rd ed.). Stanford University Press.

Schelling, T. C. (1966). Arms and influence. Yale University Press.

Liang, Q., & Xiangsui, W. (1999). Unrestricted warfare. PLA Literature and Arts Publishing House.

Nye, J. S. (2004). Soft power: The means to success in world politics. PublicAffairs.

United Nations Human Rights Council. (2023). Impact of unilateral coercive measures on human rights. UN Doc. A/HRC/52/45.

Gracias por leerme.
Si este contenido resonó contigo, únete a nuestra comunidad comentando y compartiendo.

Por Henrik Hernandez - Tocororo Cubano

© Henrik Hernandez, 2025. Todos los derechos reservados.

#TocororoCubano #RomperLaDoblePinza #ResilienciaCívica #GuerraInformacional

Comentarios