Plusdirección hegemónica, extraterritorialidad y soberanía: de Armenia a Cuba, una teoría de las condicionalidades en el siglo XXI
por Henrik Hernandezpublicado en
Cómo el poder contemporáneo condiciona decisiones sin necesidad de ocupar territorios y qué estrategias puede desarrollar Cuba para defender su soberanía jurídica, económica y política.
Relación con la Teoría de la Plusdirección
Este ensayo se apoya en conceptos desarrollados previamente por el autor y sistematizados posteriormente en la Ficha Conceptual Fundacional de la Teoría de la Plusdirección (Versión 1.0).
Los conceptos de Plusdirección, condicionalidad, soberanía efectiva, concentración operativa y contracondicionalidad constituyen herramientas analíticas destinadas a comprender cómo actores estatales y no estatales influyen sobre las decisiones de otros actores sin necesidad de ejercer control directo sobre ellos.
Las aplicaciones desarrolladas en este texto deben considerarse una primera aproximación a una agenda de investigación más amplia actualmente en desarrollo.
Pregunta principal
¿Cómo opera el poder en el siglo XXI cuando ya no necesita ocupar territorios para influir sobre las decisiones de otros Estados, empresas y sociedades?
Respuesta directa
El poder contemporáneo se ejerce crecientemente mediante la capacidad de establecer condicionalidades económicas, financieras, jurídicas, tecnológicas, militares e informativas que modifican los incentivos, riesgos y beneficios percibidos por otros actores. Este fenómeno, denominado Plusdirección hegemónica, permite orientar decisiones sin necesidad de ejercer un control directo sobre quienes las toman. Los casos de Armenia, la extraterritorialidad del bloqueo contra Cuba y las contradicciones asociadas a estructuras de resistencia económica ilustran distintas manifestaciones de esta dinámica.
Introducción
¿Por qué la inmensa mayoría de los países del mundo condena año tras año el bloqueo estadounidense contra Cuba en las Naciones Unidas, pero muy pocos están dispuestos a enfrentarse realmente a Washington para detenerlo? ¿Por qué empresas, bancos y gobiernos que reconocen la ilegalidad o injusticia de determinadas medidas terminan adaptando su conducta a ellas? ¿Por qué un pequeño país sometido durante décadas a una política de asfixia económica sigue enfrentando obstáculos incluso en países que formalmente rechazan dicha política?
La respuesta no puede encontrarse únicamente en la fuerza militar, ni exclusivamente en la economía. Tampoco basta con hablar de propaganda o diplomacia. El problema es más profundo. El poder del siglo XXI opera crecientemente mediante la capacidad de establecer las condiciones dentro de las cuales otros actores toman decisiones.
Esta capacidad puede denominarse plusdirección hegemónica.
La tesis central de este ensayo es que el poder contemporáneo ya no depende principalmente de la ocupación colonial de territorios, sino de la capacidad para generar condicionalidades económicas, financieras, tecnológicas, militares, jurídicas, informativas y políticas que orientan el comportamiento de otros actores hacia resultados compatibles con los intereses del hegemon. Cuba constituye uno de los casos más prolongados y visibles de esta forma de dominación. El reciente caso de Armenia ayuda a comprender algunos de sus mecanismos. Y la discusión sobre GAESA permite observar las contradicciones internas que pueden surgir cuando un país intenta resistir una arquitectura de presión externa prolongada.
Del colonialismo a las condicionalidades
Durante siglos, las grandes potencias ejercieron su dominación mediante la ocupación directa de territorios. Los imperios controlaban colonias, administraban poblaciones, imponían gobernadores y extraían recursos de manera visible.
Sin embargo, la dominación contemporánea funciona cada vez menos mediante la administración directa y cada vez más mediante la capacidad de definir reglas, incentivos, sanciones y restricciones.
La hegemonía moderna no necesita necesariamente gobernar un país para influir decisivamente sobre sus decisiones.
Le basta con controlar:
Mercados.
Sistemas financieros.
Monedas de referencia.
Infraestructuras tecnológicas.
Rutas comerciales.
Alianzas militares.
Sistemas de información.
Organismos internacionales.
Mecanismos jurídicos.
La soberanía formal puede mantenerse intacta mientras la soberanía efectiva se reduce.
Un país conserva su bandera, sus elecciones, su parlamento y su gobierno. Sin embargo, muchas de sus decisiones quedan condicionadas por factores externos que limitan severamente sus opciones reales.
La forma más eficiente de dominación no consiste en obligar constantemente a otros a obedecer, sino en estructurar el entorno de tal manera que las decisiones racionales de esos actores coincidan con los intereses del hegemon.
Armenia como estudio de caso
Los recientes conflictos comerciales entre Armenia y Rusia permiten observar esta dinámica a menor escala.
Las restricciones impuestas por Rusia a determinados productos armenios han sido justificadas oficialmente por razones fitosanitarias y regulatorias. Desde un punto de vista jurídico, todo Estado posee derecho a establecer requisitos sanitarios para los productos que ingresan a su mercado.
Sin embargo, resulta difícil ignorar la coincidencia temporal entre el deterioro de las relaciones políticas entre Armenia y Rusia y el endurecimiento de dichas restricciones.
La cuestión no consiste en demostrar automáticamente que toda medida técnica es una represalia política. La cuestión consiste en comprender cómo una dependencia económica puede transformarse en una herramienta de influencia.
Cuando un país depende significativamente de un mercado externo, cualquier modificación en las condiciones de acceso puede producir consecuencias económicas, políticas y sociales de gran alcance.
La lección es clara: la dependencia genera vulnerabilidad. Y la vulnerabilidad puede transformarse en capacidad de condicionamiento.
La plusdirección hegemónica contemporánea
La plusdirección hegemónica puede definirse como la capacidad de un centro de poder para establecer las condiciones dentro de las cuales otros actores toman decisiones.
No requiere necesariamente órdenes directas.
No requiere conspiraciones permanentes.
No requiere coordinación absoluta.
Su eficacia proviene de la estructura misma del sistema.
El dólar, los sistemas financieros internacionales, las redes tecnológicas, los mecanismos de crédito, las alianzas militares, los mercados de capitales, las cadenas logísticas y las instituciones internacionales generan un conjunto de incentivos y restricciones que orientan el comportamiento de Estados, empresas y organizaciones.
Un banco europeo puede decidir no operar con Cuba sin haber recibido ninguna orden directa de Washington.
Una empresa puede renunciar a una inversión legal por temor a sanciones futuras.
Un gobierno puede evitar determinadas relaciones internacionales porque considera que los costos serán superiores a los beneficios.
Formalmente las decisiones son soberanas.
Materialmente están condicionadas.
Ahí reside la esencia de la plusdirección.
Del poder perdido en La Habana a las condicionalidades institucionalizadas en Washington
Uno de los fenómenos más relevantes para comprender la política estadounidense hacia Cuba es la capacidad demostrada por sectores desplazados del poder económico y político tras el triunfo de la Revolución Cubana para reconstruir influencia dentro del sistema político norteamericano.
La confrontación no terminó con la pérdida del poder en Cuba.
Cambió de escenario.
Sectores afectados por las transformaciones revolucionarias comprendieron progresivamente que, si ya no podían condicionar directamente las decisiones tomadas en La Habana, podían intentar influir sobre las decisiones tomadas en Washington.
Desde la lógica de la Plusdirección, este proceso posee enorme importancia histórica.
La verdadera victoria estratégica de estos sectores no consistió simplemente en influir sobre presidentes o congresistas específicos.
Consistió en contribuir a incorporar parte de sus objetivos políticos dentro de la estructura jurídica y administrativa de la potencia hegemónica.
La aprobación de leyes como la Torricelli y la Helms-Burton representó un momento clave de este proceso.
Los intereses originalmente vinculados a la confrontación con la Revolución Cubana dejaron de depender exclusivamente de coyunturas electorales y pasaron a integrarse dentro de mecanismos institucionales permanentes.
La política anticubana adquirió autonomía propia.
La expansión internacional de las condicionalidades anticubanas
La institucionalización de estas políticas dentro de Estados Unidos no constituyó el final del proceso.
Durante las últimas décadas, diversos grupos anticubanos han intentado extender progresivamente esa influencia hacia otros espacios políticos y jurídicos, especialmente en Europa.
La Unión Europea representa uno de los pocos polos económicos con capacidad suficiente para limitar parcialmente los efectos de la extraterritorialidad estadounidense.
Precisamente por ello se ha convertido en un objetivo prioritario de esfuerzos políticos, mediáticos y jurídicos orientados a endurecer las posiciones europeas hacia Cuba.
Desde la perspectiva de la Plusdirección, este comportamiento resulta perfectamente lógico.
Una vez establecidas determinadas condicionalidades en el centro hegemónico, el siguiente paso consiste en internacionalizarlas.
El objetivo no es únicamente condicionar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.
El objetivo es ampliar progresivamente los costos de mantener relaciones normales con Cuba para terceros actores.
Cada nueva restricción, cada nuevo litigio, cada nueva presión política contribuye a extender la arquitectura global de condicionamiento.
Cuba bajo la arquitectura de la extraterritorialidad
El bloqueo estadounidense no opera únicamente mediante prohibiciones directas.
Su fuerza principal reside en su capacidad extraterritorial.
Empresas, bancos, navieras, aseguradoras e inversionistas de terceros países se enfrentan constantemente a riesgos derivados de decisiones tomadas fuera de sus jurisdicciones nacionales.
Este fenómeno convierte una política bilateral en una estructura global de condicionamiento.
La eficacia del bloqueo no depende exclusivamente de lo que Estados Unidos prohíbe.
Depende también de lo que consigue que otros dejen de hacer.
Por ello, la cuestión cubana trasciende las relaciones bilaterales.
Se convierte en un problema relacionado con la soberanía jurídica de todos los Estados.
GAESA y la contradicción de la resistencia
La discusión sobre GAESA suele desarrollarse entre dos posiciones extremas.
Una narrativa sostiene que constituye una herramienta indispensable de resistencia frente al bloqueo.
La otra la presenta como la principal causa de los problemas económicos cubanos.
Ambas visiones resultan insuficientes.
El crecimiento de estructuras económicas centralizadas debe analizarse dentro del contexto de una economía sometida durante décadas a presión financiera, comercial y tecnológica.
Sin embargo, también es legítimo formular una pregunta desde la perspectiva socialista:
¿cómo garantizar que la necesidad de resistencia externa no genere una concentración excesiva de capacidad de dirección interna?
Aquí aparece una contradicción fundamental.
Una estructura creada para proteger la soberanía nacional puede terminar concentrando niveles elevados de plusdirección económica.
El desafío consiste en compatibilizar eficiencia, resistencia y control popular.
La cuestión central no es únicamente quién posee formalmente los recursos.
La cuestión es quién decide, cómo decide y bajo qué mecanismos de transparencia y control social.
Cuando la condicionalidad falla: coerción y guerra
La plusdirección hegemónica prefiere operar mediante condicionalidades porque son menos costosas que la guerra.
Sin embargo, cuando dichas condicionalidades dejan de producir resultados satisfactorios, aumenta la probabilidad de recurrir a formas más directas de coerción.
Sanciones.
Bloqueos.
Operaciones encubiertas.
Amenazas militares.
Intervenciones.
La historia demuestra que los centros hegemónicos rara vez aceptan pasivamente la reducción de su capacidad de influencia.
Cuando perciben una pérdida significativa de capacidad de condicionamiento, tienden a incrementar la presión.
La guerra aparece entonces no como el mecanismo principal del sistema, sino como su recurso extremo.
La paradoja de la resistencia: seguridad estratégica y control de la Plusdirección
Uno de los problemas más complejos que enfrentan los países sometidos a guerra económica prolongada consiste en equilibrar dos necesidades aparentemente contradictorias.
Por una parte, la resistencia frente a sanciones, bloqueos, espionaje económico y operaciones de inteligencia exige niveles significativos de discreción, centralización y protección de la información estratégica. Cada contrato, cada operación financiera, cada socio comercial y cada mecanismo de abastecimiento puede convertirse en objetivo de acciones destinadas a interrumpir, sancionar o neutralizar su funcionamiento.
Por otra parte, toda concentración prolongada de capacidad de dirección genera el riesgo potencial de separación entre quienes toman decisiones y la sociedad en cuyo nombre dichas decisiones son adoptadas.
La contradicción suele presentarse erróneamente como una elección entre transparencia y opacidad. Sin embargo, para países sometidos a presiones externas sistemáticas, el problema real es diferente. La cuestión central consiste en determinar cómo preservar la seguridad estratégica sin que la necesaria concentración operativa derive en una concentración permanente de Plusdirección.
En este contexto, propuestas basadas en la transparencia absoluta, la publicación irrestricta de información sensible o la exposición detallada de mecanismos económicos estratégicos pueden terminar favoreciendo precisamente a aquellos actores que buscan intensificar las sanciones o ampliar la capacidad de condicionamiento externo.
La experiencia cubana demuestra que la información económica no constituye únicamente un recurso administrativo. También puede convertirse en un objetivo de inteligencia económica, presión diplomática, litigios internacionales y acciones coercitivas destinadas a dificultar el funcionamiento de sectores estratégicos.
Por ello, la cuestión no consiste en exponer estructuras sensibles a actores externos hostiles, sino en garantizar que las capacidades de dirección acumuladas para defender la soberanía permanezcan subordinadas a los intereses nacionales para los cuales fueron creadas.
Desde la perspectiva de la Plusdirección, esta tensión puede formularse como una ley general: cuanto mayor es la presión externa sobre un sistema político y económico, mayor tiende a ser la necesidad de concentración operativa; pero cuanto más prolongada sea dicha concentración, mayor será el riesgo de autonomización de las estructuras encargadas de ejercerla.
La tarea estratégica no consiste en eliminar una de estas dimensiones en beneficio de la otra. Consiste en encontrar mecanismos institucionales capaces de preservar simultáneamente la seguridad nacional y la subordinación permanente de la Plusdirección a los objetivos colectivos de la sociedad.
¿Cómo romper la plusdirección hegemónica?
Romper una estructura de plusdirección no significa necesariamente derrotar militarmente al hegemon.
Significa reducir progresivamente su capacidad para condicionar decisiones.
Ello requiere:
Diversificación económica.
Pluralidad de socios.
Soberanía tecnológica.
Mecanismos financieros alternativos.
Cooperación regional.
Fortalecimiento institucional.
Participación social.
Construcción de legitimidad interna.
Pero ninguna de estas medidas resulta suficiente por sí sola.
La ofensiva jurídica internacional contra la extraterritorialidad
Aquí surge una de las tareas estratégicas más importantes para Cuba.
No basta con denunciar el bloqueo.
No basta con obtener votos favorables en Naciones Unidas.
Es necesario avanzar hacia una estrategia internacional orientada a promover legislación nacional antibloqueo y anti extraterritorialidad.
Cuba debe trabajar activamente para que otros Estados comprendan que la extraterritorialidad no constituye únicamente un problema cubano.
Constituye una amenaza para la soberanía jurídica de todos los Estados.
La aprobación de leyes nacionales que limiten o neutralicen los efectos de medidas coercitivas extraterritoriales representaría un paso significativo.
Estas normas podrían:
Proteger empresas nacionales.
Blindar operaciones comerciales legítimas.
Declarar inaplicables determinadas reclamaciones extraterritoriales.
Imponer contramedidas jurídicas.
Defender la soberanía económica nacional.
La verdadera derrota de la extraterritorialidad no ocurrirá cuando sea condenada.
Ocurrirá cuando deje de ser aplicable.
De la resistencia a la generación de contracondicionalidades
La respuesta cubana no puede limitarse a resistir.
Debe aprender a generar contracondicionalidades.
Esto implica desarrollar influencia política, jurídica, económica, académica y cultural en terceros países.
No se trata únicamente de construir simpatías.
Se trata de generar intereses concretos favorables a la defensa de relaciones normales con Cuba.
Parlamentos.
Universidades.
Empresas.
Sindicatos.
Centros de investigación.
Organizaciones profesionales.
Movimientos sociales.
Gobiernos regionales.
Todos pueden convertirse en espacios de construcción de influencia legítima.
La defensa de Cuba debe vincularse a la defensa de principios más amplios:
Soberanía.
Derecho internacional.
Igualdad jurídica de los Estados.
Autonomía estratégica.
No injerencia.
Respeto mutuo.
Cuba: soberanía externa y socialización interna
La experiencia cubana muestra que la resistencia al poder hegemónico exige dos tareas simultáneas.
La primera es defender la soberanía nacional frente a presiones externas.
La segunda es garantizar que la respuesta a esas presiones no genere formas excesivas de concentración interna de plusdirección.
La soberanía externa sin participación popular puede degenerar en burocratización.
La participación popular sin soberanía externa puede ser destruida por la presión extranjera.
El desafío consiste en avanzar simultáneamente en ambas direcciones.
Conclusión
El caso de Armenia muestra cómo la dependencia económica puede convertirse en una herramienta de condicionamiento político.
El caso de Cuba muestra una versión mucho más profunda y prolongada de esa misma lógica.
La plusdirección hegemónica no necesita ocupar territorios para ejercer poder.
Le basta con establecer las condiciones dentro de las cuales otros actores calculan riesgos, beneficios y posibilidades.
La respuesta a esta realidad no puede limitarse a la denuncia.
Debe incluir la construcción de capacidades propias de influencia, cooperación y defensa jurídica.
La cuestión central del siglo XXI ya no es quién controla más territorios.
La cuestión central es quién define las condicionalidades que orientan las decisiones de los demás.
Y la verdadera soberanía consiste precisamente en ampliar la capacidad de decidir fuera de esas condicionalidades impuestas.
Glosario de términos clave:
Condicionalidad:
Circunstancia que modifica incentivos, riesgos, costos o beneficios asociados a una decisión.
Contracondicionalidad:
Mecanismo destinado a neutralizar o reducir el efecto de una condicionalidad impuesta por otro actor.
Extraterritorialidad:
Aplicación de leyes o medidas de un Estado más allá de sus fronteras nacionales.
Hegemonía:
Posición predominante de un actor dentro de un sistema político, económico o internacional.
Plusdirección:
Capacidad de establecer, modificar o controlar las condicionalidades que influyen sobre las decisiones de otros actores sin necesidad de ejercer control directo sobre ellos.
Plusdirección hegemónica:
Forma de Plusdirección ejercida por actores con capacidad para estructurar condicionalidades a gran escala sobre múltiples actores simultáneamente.
Soberanía efectiva:
Capacidad real de un Estado o sociedad para tomar decisiones estratégicas sin condicionamientos externos determinantes.
Concentración operativa:
Acumulación temporal de capacidades de dirección para responder a situaciones de presión, amenaza o complejidad.
Autonomización:
Proceso mediante el cual estructuras creadas para cumplir una función específica desarrollan dinámicas propias relativamente independientes de los objetivos originales.
Bloqueo: Conjunto de medidas coercitivas económicas, financieras, comerciales y extraterritoriales dirigidas contra Cuba por Estados Unidos.
Fuentes iniciales de referencia:
Hernandez, H. (2026, 4 de junio). Plusdirección, condicionalidades y soberanía efectiva: una propuesta para Cuba en el siglo XXI. Tocororo Cubano. https://tocororocubano.com/plusdireccion-condicionalidades-y-soberania-efectiva-una-propuesta-para-cuba-en-el-siglo-xxi/
Hernandez, H. (2026, 14 de junio). Plusdirección y el problema de la dominación en las sociedades complejas: más allá de la propiedad y las clases sociales. Tocororo Cubano. https://tocororocubano.com/plusdireccion-y-el-problema-de-la-dominacion-en-las-sociedades-complejas-mas-alla-de-la-propiedad-y-las-clases-sociales/
Hernandez, H. (2026, 3 de mayo). Plusdirección: definición, alcance y valor explicativo de una categoría para el análisis del poder contemporáneo. Tocororo Cubano. https://tocororocubano.com/plusdireccion-definicion-alcance-y-valor-explicativo-de-una-categoria-para-el-analisis-del-poder-contemporaneo/
Fuentes teóricas complementarias
Gramsci, A. (1971). Selections from the Prison Notebooks. International Publishers.
Strange, S. (1988). States and Markets. Pinter Publishers.
Wallerstein, I. (2004). World-Systems Analysis: An Introduction. Duke University Press.
Foucault, M. (2007). Security, Territory, Population. Palgrave Macmillan.
Preguntas frecuentes:
¿Qué es la Plusdirección hegemónica?
Es la capacidad de un actor para establecer o controlar las condicionalidades que influyen sobre las decisiones de otros actores sin necesidad de ejercer control directo sobre ellos.
¿En qué se diferencia de la hegemonía tradicional?
La hegemonía describe una posición de predominio. La Plusdirección describe el mecanismo mediante el cual dicho predominio orienta decisiones ajenas a través de incentivos, riesgos y restricciones.
¿Por qué el caso de Armenia es relevante?
Porque muestra cómo una dependencia económica significativa puede convertirse en una fuente de vulnerabilidad estratégica cuando se modifican las condiciones de acceso a mercados esenciales.
¿Qué relación tiene esta teoría con Cuba?
La teoría permite analizar el bloqueo y la extraterritorialidad como mecanismos de condicionamiento que buscan influir sobre las decisiones de actores cubanos y de terceros países.
¿Por qué se analiza el papel de sectores anticubanos radicados en Estados Unidos?
Porque contribuyeron a transformar determinadas posiciones políticas hacia Cuba en estructuras jurídicas permanentes incorporadas a la política exterior estadounidense.
¿Qué son las contracondicionalidades?
Son mecanismos destinados a neutralizar, compensar o reducir condicionalidades impuestas por otros actores. Pueden ser jurídicas, económicas, financieras, tecnológicas, diplomáticas o comunicacionales.
¿Qué relación existe entre Plusdirección y soberanía?
La soberanía efectiva depende no solo de la independencia formal de un Estado, sino también de su capacidad para tomar decisiones sin estar excesivamente condicionado por actores externos.
¿Qué plantea el ensayo respecto a GAESA?
No evalúa a GAESA en términos simplistas de "buena" o "mala", sino que analiza una contradicción más amplia: cómo resistir presiones externas sin generar una concentración permanente de Plusdirección interna.
Nota del autor
El presente ensayo forma parte del proceso de desarrollo de la Teoría de la Plusdirección y debe entenderse como una aplicación preliminar de algunos de sus conceptos fundamentales al análisis de las relaciones internacionales contemporáneas.
Las categorías aquí utilizadas serán desarrolladas con mayor profundidad en una serie posterior de trabajos dedicados específicamente a la Plusdirección, las condicionalidades, la extraterritorialidad y las contracondicionalidades como herramientas de análisis del poder en el siglo XXI.
Sobre el Autor
Henrik Hernandez es investigador independiente, editor de la Revista Digital Multidisciplinaria Tocororo Cubano y autor de ensayos sobre historia, memoria histórica, geopolítica y teoría social.
Sobre el medio
Tocororo Cubano es una revista digital multidisciplinaria dedicada al análisis de la historia, la geopolítica, la cultura, la ciencia y la sociedad desde una perspectiva crítica, investigativa y fundamentada.
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