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La maestría romana en la administración del espacio

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Imagen generada por la AI Sofia (ChatGPT).

Una propuesta contemporánea para el desarrollo de poblados en Cuba

Roma no fue grande únicamente por su poder militar o su capacidad jurídica. Su verdadera fortaleza residió en algo más profundo y menos visible: una comprensión excepcional del espacio como herramienta de organización económica, social y política. Allí donde Roma se asentó, no improvisó; ordenó el territorio.

Uno de los ejemplos más claros de esta maestría fue la llamada villa romana, frecuentemente malinterpretada como una simple residencia rural de lujo. En realidad, la villa fue una infraestructura productiva integral, diseñada para articular producción, almacenamiento, gestión, control y vida cotidiana en un solo sistema coherente. Casos como la Villa de Settefinestre muestran con claridad que la arquitectura romana no respondía al azar ni al estatus, sino a una lógica funcional precisa.

La villa romana no separaba artificialmente el trabajo de la administración ni la vivienda de la economía. Todo estaba organizado espacialmente para reducir fricciones, optimizar flujos y garantizar control sin necesidad de burocracias excesivas. La arquitectura pensaba antes que el Estado.

La lección romana: el espacio como forma de gobierno

Roma entendió algo que la modernidad ha olvidado: quien controla la organización del espacio, controla la economía real.

Los romanos diseñaban: flujos de personas, flujos de mercancías, flujos de información y flujos de poder, mediante patios, anillos funcionales, zonas diferenciadas y centralidades visibles. La autoridad no se imponía únicamente por la ley, sino que emergía del orden espacial. El territorio se convertía así en un sistema productivo gobernable.

El problema contemporáneo: fragmentación y dependencia

Hoy, en gran parte del mundo —y Cuba no es una excepción—, el territorio sufre una profunda fragmentación: producción en un lugar, procesamiento en otro, almacenamiento lejano, gestión centralizada y distante, comunidades desconectadas del sentido de lo que producen.

El resultado es conocido: ineficiencia, dependencia externa, pérdida de control local y debilitamiento del tejido social. No se trata solo de un problema económico, sino territorial y organizativo.

Una propuesta adaptada a Cuba: poblados con lógica espacial romana

Desde esta lectura histórica, proponemos recuperar la lógica romana de administración espacial, adaptada a las condiciones éticas, sociales, tecnológicas y climáticas actuales de Cuba.

No se trata de copiar formas antiguas, sino de traducir principios:

Integración funcional del territorio.  Poblados donde producción, procesamiento, almacenamiento, gestión y vida cotidiana estén próximos, claramente diferenciados y articulados.

Centralidad administrativa visible y situada. La gestión debe estar físicamente integrada al sistema productivo, no aislada ni abstracta.

Economía de valor añadido local. Transformar localmente los recursos agrícolas, ganaderos o pesqueros antes de su distribución.

Vivienda integrada y resiliente. Tipologías habitacionales eficientes (como los domos) adaptadas al clima cubano, resistentes a huracanes, energéticamente eficientes y socialmente no jerárquicas.

El suelo, el mar y los ecosistemas no como paisaje pasivo, sino como base productiva planificada.

Gobernanza funcional comunitaria

Dirección basada en funciones reales del sistema, con control comunitario y mandatos revocables, no en estructuras partidistas abstractas.

Poblados agrícolas, ganaderos y pesqueros

Este modelo es aplicable tanto a: poblados agrícolas y ganaderos en el interior del país, como a poblados costeros dedicados a la pesca, donde el puerto, el procesamiento, el almacenamiento y la administración formen una unidad espacial coherente, integrada con la vivienda y los servicios.

La imagen del poblado no es la de una ciudad dispersa, sino la de un organismo territorial donde cada parte cumple una función reconocible.

Más que urbanismo: una estrategia de soberanía

Esta propuesta no es solo arquitectónica. Es económica, social y política en el sentido más profundo.

Un país que organiza bien su espacio: reduce dependencia, fortalece comunidades, controla mejor sus recursos y gana resiliencia ante crisis externas.

Roma no dominó solo por la fuerza. Dominó porque supo convertir el territorio en sistema. Cuba, en sus condiciones actuales, puede recuperar esa inteligencia espacial para construir un modelo de desarrollo más autónomo, más humano y más duradero.

Cierre

El futuro no se construye solo con leyes ni con discursos,
sino con territorios bien pensados. Recuperar la maestría romana en la administración del espacio no es mirar atrás: es pensar con profundidad el porvenir de Cuba.

Glosario de términos clave: 

Administración espacial:

Capacidad de organizar el territorio mediante la disposición consciente de funciones productivas, sociales y administrativas, de modo que el espacio actúe como herramienta de gestión económica y de control organizativo.

Arquitectura productiva:

Diseño arquitectónico orientado no solo al uso habitacional o simbólico, sino a facilitar procesos económicos concretos como producción, almacenamiento, transformación y distribución.

Economía territorial:

Modelo económico en el que la producción, el valor añadido y la gestión se anclan al territorio, reduciendo dependencia externa y fortaleciendo la autonomía local.

Gestión situada:

Forma de dirección en la que quienes toman decisiones están físicamente integrados en el sistema productivo y social que administran, permitiendo control directo y comprensión real de los procesos.

Infraestructura viva:

Concepción del territorio (suelo, mar, ecosistemas) como un sistema activo que produce, regula y sostiene la vida económica y social, y no como un entorno pasivo.

Villa romana:

Complejo rural romano diseñado como unidad económica integral, que combinaba producción agrícola, procesamiento, almacenamiento, vivienda y administración en una estructura espacial coherente.

Valor añadido local:

Proceso mediante el cual los recursos primarios se transforman dentro del propio territorio antes de su intercambio, incrementando su valor económico y social.

Resiliencia territorial:

Capacidad de un territorio organizado para resistir crisis externas (económicas, climáticas, logísticas) manteniendo funciones básicas de producción y vida comunitaria.

Fuentes consultadas

Carandini, A. (1985). La villa romana e la produzione agricola. Bari: Laterza.

Carandini, A. (1994). La villa romana di Settefinestre. Modena: Panini Editore.

Finley, M. I. (1999). The ancient economy. Berkeley: University of California Press.

Garnsey, P., & Saller, R. (2014). The Roman Empire: Economy, society and culture. Berkeley: University of California Press.

Witcher, R. (2006). Broken pots and meaningless dots? Surveying the rural landscapes of Roman Italy. Papers of the British School at Rome, 74, 39–72. https://doi.org/10.1017/S0068246200002743

Wilson, A. (2008). Economy and society. En J. P. Oleson (Ed.), The Oxford handbook of engineering and technology in the classical world (pp. 579–603). Oxford: Oxford University Press.

✔️ Todas son obras académicas ampliamente citadas en estudios sobre economía y territorio romano.

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Por Henrik Hernandez - Tocororo Cubano

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Cómo la maestría romana en la administración del espacio inspira una propuesta contemporánea de poblados productivos y resilientes para Cuba.

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