La disuasión político-ideológica en Cuba: por qué dejó de funcionar y cómo reconstruirla
por Henrik Hernandezpublicado en
Apertura simbólica — El escudo agrietado
Durante más de medio siglo, Cuba caminó por el mundo con un escudo invisible.
No era de acero, ni de misiles, ni de ejércitos.
Era un escudo moral, hecho de dignidad, historia, coherencia y pueblo.
Ese escudo —la disuasión político-ideológica— funcionó sin necesidad de gritar.
Bastaba existir.
Quien desafiaba a Cuba sabía que se enfrentaba a algo más profundo que un Estado:
se enfrentaba a un pueblo cohesionado por una convicción ética.
Pero hasta los escudos de luz pueden agrietarse. Y cuando la luz se quiebra, la sombra avanza. Hoy, ese escudo está debilitado. No roto, pero sí fracturado.
La pregunta ya no es si la disuasión funciona: la pregunta es cómo reconstruirla antes de que sea tarde.
El hecho que no se dice pero todos sienten
En los últimos años han ocurrido fenómenos que no aparecen juntos en ningún parte oficial, pero que la ciudadanía percibe como un mismo proceso: desgaste emocional, irreverencia digital, descreimiento institucional, fracturas simbólicas, audacia del adversario externo, desmovilización silenciosa de sectores sociales.
Todo esto apunta a una verdad incómoda:
La disuasión ideológica que protegió a Cuba durante décadas ya no es suficiente.
Y no por conspiración ni derrota:
por cambio histórico profundo.
¿Qué fue la disuasión político-ideológica?
— El escudo moral del siglo XX**
No fue propaganda.
No fue imposición.
No fue miedo.
La disuasión ideológica era: legitimidad ganada, épica vivida, igualdad sentida, instituciones respetadas, coherencia ética, orgullo compartido, narrativa sólida, movilización real.
Era la fuerza de un pacto emocional entre un pueblo y su Revolución.
Ese pacto hizo que: quien atacara a Cuba, perdiera automáticamente.
No por armas, sino por conciencia.
Por qué funcionó (1960–2000):
La edad de oro del consenso**
La épica era memoria viva. No se aprendía: se recordaba. La igualdad era palpable.
Había carencias, sí, pero no privilegios de clase. Las instituciones movilizaban con autenticidad. CDR, FMC, UJC, sindicatos: músculo real.
La narrativa era coherente con la vida.
La autoridad moral internacional era gigantesca. Angola, alfabetización, solidaridad médica. Cuba irradiaba fuerza ética. Esa energía disuadía más que mil discursos.
La Gran Desconexión (2000–2025):
La madriguera que nadie quiso ver**
La disuasión no cayó de golpe: se erosionó desde dentro, lentamente, como una madriguera conceptual.
Estas son sus galerías:
1. Desconexión épica
La épica dejó de ser vivencia. Para los nacidos después de 1990, Girón es historia, no emoción.
2. Desconexión digital
La comunicación vertical ya no domina. Las redes fragmentaron la autoridad simbólica.
Hoy la legitimidad se gana interacción a interacción.
3. Desconexión ética
La percepción de desigualdad rompe el núcleo moral del proyecto.
Cuando la igualdad se percibe como ficción, la narrativa pierde sentido.
4. Desconexión generacional
La juventud quiere futuro, no consignas.
5. Guerra cognitiva de quinta generación
El adversario ya no ataca con bombas:
ataca con memes, algoritmos y estados de ánimo.
6. Desconexión organizativa
Las organizaciones de masas ya no tienen la frescura que tuvieron.
La madriguera no contiene traidores: contiene silencios.
La pregunta decisiva — la pregunta de la época
Si la disuasión era el escudo moral de Cuba…
¿quién debía protegerlo… y no lo hizo?
Y aún más:
¿Cómo se reconstruye un escudo que ya no puede basarse en la épica del pasado?
Consecuencias de un escudo debilitado
Aumento de campañas de desgaste externo.
Aumento de polarización emocional interna.
Pérdida de confianza simbólica.
Vulnerabilidad narrativa.
Mayor audacia del adversario.
Desmovilización silenciosa.
En guerra híbrida, la batalla principal es la percepción.
¿Cómo reconstruir la disuasión político-ideológica?
Ya no sirve replicar lo antiguo: hay que crear un escudo nuevo, propio del siglo XXI.
Aquí está ese camino.
1. Recuperar la coherencia ética — la raíz del escudo
Sin ética, no hay disuasión. Sin coherencia, no hay respeto.
Esto exige: transparencia radical, rendición de cuentas real, control ciudadano de élites administrativas, purga ética permanente y sin privilegios.
La autoridad moral no se decreta: se demuestra.
2. Socializar el socialismo — poder real, no simbólico
El pueblo debe sentir que decide, no que escucha, presupuesto participativo, asambleas vinculantes, democracia comunitaria moderna, diversificación productiva socialista, cooperativas protegidas, participación real de jóvenes.
El socialismo solo existe cuando se vive desde abajo.
3. Construir una épica del siglo XXI — la épica del futuro
Tres pilares:
A) Potencia Científica del Sur
Biotecnología, vacunas, medicina tropical.
B) Soberanía Alimentaria 2030
Ciencia + cooperativas + tecnología.
C) Revolución Digital Nacional
IA cubana, soberanía tecnológica, ciberdefensa.
Una épica basada en la ciencia es más fuerte que cualquier eslogan.
4. Comunicación estratégica moderna — la defensa cognitiva, educación mediática desde la infancia, influencers patrióticos realistas (no propagandistas), narrativa creativa, no doctrinal, periodismo investigativo dentro del marco nacional, transparencia como arma estratégica.
La verdad bien contada es la disuasión del siglo XXI.
5. Ciencias sociales más big data — dirigir con evidencia, observatorio del consenso, medición emocional en tiempo real, análisis de tendencias, laboratorio de innovación política.
No se puede dirigir una sociedad compleja con herramientas del siglo XX.
6. Renovación profunda de las organizaciones sociales: nuevas estéticas, nuevos lenguajes (menos consigna, más autenticidad), liderazgo distribuido, espacios reales para el disenso leal.
La juventud no quiere estructura: quiere participación con sentido.
7. Hacia un nuevo pacto social
Un pacto donde el ciudadano sienta que: importa, es escuchado, es respetado, es parte activa del proyecto.
Sin pacto, no hay escudo. Sin escudo, no hay país soberano.
Conclusión épica — El escudo que debe nacer
La disuasión político-ideológica del siglo XXI no se construirá con miedo al enemigo,
sino con atracción hacia el proyecto nacional.
El cubano que se realiza dentro de su país, es el defensor más fuerte de Cuba, más fuerte que cualquier propaganda, más fuerte que cualquier presión externa.
Cuba tiene historia, ética y capital humano para construir un nuevo escudo moral,
más sólido que el anterior, porque no se basará en la épica heredada, sino en la épica por venir.
Cuando la juventud quiera quedarse, no porque deba, sino porque crea…
la Revolución habrá reconstruido su escudo.
Glosario de términos clave:
Disuasión político-ideológica:
Capacidad de evitar ataques simbólicos mediante legitimidad y cohesión social.
Gran Desconexión:
Ruptura emocional entre discurso histórico y sensibilidad contemporánea.
Guerra cognitiva:
Manipulación de percepciones mediante algoritmos, redes y memética.
Pacto social:
Relación ética y simbólica entre ciudadanía y Estado basada en reciprocidad.
Nota:
Este artículo ha sido basado en observación directa de accionar en redes sociales y por ello no se mencionan fuentes
Gracias por leerme.
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Por Henrik Hernandez - Tocororo Cubano
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