Gugulandia: un viaje a la prehistoria de nuestra infancia
por Henrik Hernandezpublicado en
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"Cuando la furia de los placatanes imperaba sobre la faz de la Tierra",
Frase que resonaba en la imaginación de muchos niños cubanos. Era la introducción de "Gugulandia", una historieta que marcó la infancia de generaciones, transportándonos a un mundo prehistórico ficticio lleno de humor, crítica social y personajes entrañables. Creada en 1964 por el caricaturista Hernán Henríquez, esta obra nos enseñó, con ingenio y picardía, una forma distinta de entender la evolución humana.
Para muchos de nosotros, "Gugulandia" no era solo una historieta en las páginas del periódico Juventud Rebelde o del suplemento Dedeté, sino una puerta de entrada a un universo en el que la historia, la creatividad y la sátira convivían de manera magistral. Allí habitaban Gugo y Guga, la pareja primigenia que personificaba los desafíos de la convivencia, el Guerrero cascarrabias, el Rey que intentaba imponer su autoridad, el Brujo que interpretaba la realidad a su manera, el pequeño Piraña, siempre hambriento y travieso, y el Artista, un visionario de su tiempo. Cada uno, con sus peculiaridades, reflejaba arquetipos universales que trascendían la simple narración infantil.
Más que una simple historieta, "Gugulandia" tenía una forma de contarnos la historia de nuestra propia evolución con humor y mordacidad. A través de anacronismos ingeniosos y situaciones absurdas, la historieta nos mostraba cómo se originaban las ideas, los inventos y las instituciones humanas, con una crítica sutil que nos hacía reír y reflexionar al mismo tiempo.
Recuerdo aquellas tardes, cuando aún era niño, en las que esperaba ansioso encontrar la siguiente entrega de "Gugulandia" en las páginas del periódico. Era un ritual, una costumbre que compartíamos en casa, comentando entre risas las peripecias de aquellos personajes que, de alguna manera, parecían reflejar los dilemas de la sociedad cubana. No era solo entretenimiento, era una forma de aprendizaje, una lección disfrazada de humor prehistórico.
Pero como muchas cosas de nuestra infancia, "Gugulandia" también se desvaneció con el tiempo. En 1980, su creador emigró a Estados Unidos, y aunque la historieta siguió evolucionando en su exilio, en Cuba dejó de publicarse con la misma regularidad. A pesar de ello, su legado permanece en la memoria de quienes crecimos con sus historias. Incluso hoy, al recordar aquellas viñetas, siento una mezcla de nostalgia y gratitud por haber sido parte de una época en la que la imaginación y el humor eran un refugio en medio de las dificultades.
Mucho se ha hablado de la posibilidad de recuperar "Gugulandia" y actualizarla para las nuevas generaciones.
¿Cómo sería ese mundo prehistórico en la Cuba de hoy? ¿Qué nuevos personajes surgirían? Tal vez nunca lo sabremos, pero lo que sí es cierto es que, para quienes vivimos su época dorada, "Gugulandia" seguirá siendo un rincón especial en la historia de nuestras infancias. Un recuerdo imborrable, como las páginas amarillentas de aquel periódico que alguna vez nos hizo soñar.
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Copyright © Henrik Hernandez 2025
La redacción e investigación de este artículo han contado con la asistencia de inteligencia artificial, utilizada desde julio de 2024.
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