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Girón comunicacional: entre la narrativa, la tecnología y la estructura del poder del conflicto bélico a la guerra comunicacional

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Imagen generada por la AI Sofia (ChatGPT).

Introducción: la comunicación como campo de conflicto

El Coloquio Internacional Patria, en su quinta edición, se presenta como un espacio de articulación del sistema comunicacional cubano en un contexto marcado por la intensificación de la confrontación simbólica global. Su definición como “Girón comunicacional de nuestro tiempo” no constituye únicamente un recurso retórico, sino la explicitación de un cambio histórico en la naturaleza del conflicto.

Si en 1961 la defensa de la soberanía se expresó en el plano militar durante la Invasión de Playa Girón, en el presente dicha confrontación se desplaza hacia el terreno de la información, la percepción y la construcción de sentido.

La comunicación deja de ser un instrumento auxiliar para convertirse en espacio central de disputa estratégica.

De la guerra de carácter militar a la guerra comunicacional

El coloquio reconoce implícitamente una transformación fundamental: el poder ya no se ejerce únicamente mediante la fuerza material, sino mediante la capacidad de estructurar narrativas, condicionar percepciones y modelar marcos interpretativos.

Este desplazamiento implica que:

La legitimidad se construye en el plano simbólico.
La estabilidad política depende, en parte, del control narrativo.
La tecnología amplifica exponencialmente el alcance de la disputa.

En este sentido, la incorporación de la inteligencia artificial como eje temático no es accidental, sino indicativa de una nueva fase en la disputa comunicacional, donde los algoritmos participan activamente en la producción y distribución del sentido.

Arquitectura del sistema comunicacional: de actores dispersos a sistema

Más allá de la identificación de múltiples actores —medios nacionales, redes solidarias internacionales y nodos comunicacionales en la diáspora—, el problema central no radica en su existencia, sino en su nivel de articulación.

El problema no es la ausencia de actores, sino la falta de una arquitectura que los convierta en sistema.

Un sistema comunicacional efectivo requiere al menos tres niveles funcionales:

Capa 1 — Producción estratégica
Definición de marcos interpretativos
Elaboración de conceptos
Identificación de prioridades

Capa 2 — Traducción y adaptación
Adecuación a públicos específicos
Diversificación de formatos
Ajuste del lenguaje

Capa 3 — Difusión y penetración
Circulación en redes y medios
Amplificación
Intervención en espacios en disputa

Sin coordinación entre estas capas, el resultado es fragmentación, pérdida de coherencia y baja eficacia comunicacional.

Tecnología, inteligencia artificial y soberanía

La centralidad otorgada a la inteligencia artificial introduce una dimensión crítica: la automatización de la producción y circulación del sentido.

Esto plantea desafíos estratégicos:

Dependencia tecnológica de plataformas externas.
Asimetría en capacidades de procesamiento.
Riesgo de reproducción de marcos dominantes.

La inteligencia artificial no es neutra; está inscrita en relaciones de poder globales.

En consecuencia, se vuelve imprescindible avanzar hacia el desarrollo de plataformas de inteligencia artificial independientes y soberanas, capaces de garantizar control sobre los flujos informativos y coherencia con objetivos estratégicos propios.

Dirección estratégica y operación distribuida

En condiciones de confrontación comunicacional, surge la necesidad de coherencia. Sin embargo, esta no debe confundirse con control absoluto.

Unidad estratégica, diversidad operativa.

Una arquitectura eficaz implica:

🔹 Centralización estratégica
Definición de objetivos
Establecimiento de prioridades
Delimitación de marcos
🔹 Descentralización operativa
Adaptación a contextos
Innovación en formatos
Capacidad de respuesta ágil

La centralización total conduce a rigidez; la ausencia de dirección genera caos. El equilibrio entre ambas dimensiones resulta esencial para evitar la deriva hacia formas de plusdirección comunicacional.

Construcción de narrativa y gestión del conflicto simbólico

La comunicación no se limita a la producción de mensajes propios. También implica interacción con narrativas en disputa. Sin embargo, el objetivo no debe ser su neutralización mecánica, sino su desactivación mediante análisis, evidencia y coherencia.

Se distinguen al menos tres tipos de narrativas:

A) Crítica basada en hechos

Requiere integración y respuesta argumentada

B) Interpretaciones parciales

Exige contextualización y ampliación

C) Desinformación

Demanda corrección clara y verificable

La eficacia comunicacional no reside en responder a todo, sino en definir el marco dentro del cual se desarrolla el debate.

El desafío pendiente: de la comunicación al diseño

El mayor reto no es únicamente defender una narrativa, sino avanzar hacia un nivel superior: pasar de la comunicación como respuesta… al diseño como estrategia.

Esto implica:

Integrar comunicación, economía y organización social.
Abordar la cuestión del control del excedente.
Garantizar coherencia entre discurso y práctica.

Sin este salto, la comunicación corre el riesgo de convertirse en un mecanismo de compensación simbólica.

Poder estructural y asimetría comunicacional

El campo comunicacional no opera en el vacío. Está condicionado por una estructura global de poder que determina quién produce, distribuye y amplifica el sentido. Las principales plataformas digitales —redes sociales, motores de búsqueda y sistemas algorítmicos— constituyen infraestructuras privadas con capacidad de jerarquizar visibilidad, modular alcance y condicionar dinámicas discursivas.

Esto genera una asimetría estructural:

Capacidad desigual de amplificación.
Opacidad en los criterios algorítmicos.
Dependencia tecnológica de actores externos.

En este contexto, la disputa comunicacional no puede entenderse únicamente como confrontación de narrativas, sino como expresión de relaciones de poder materializadas en infraestructuras tecnológicas.

La cuestión central ya no es solo qué se comunica, sino quién controla los medios de producción del sentido.

Del diseño como concepto al diseño como práctica

La noción de “diseño como estrategia” exige ser operacionalizada.

En términos concretos, implica:

🔹 Diseño institucional

Estructuras ligeras de coordinación estratégica que eviten tanto la dispersión como la rigidez. Una “estructura ligera” no se define por su tamaño, sino por su forma de operar. Se diferencia de las estructuras burocráticas tradicionales en tres aspectos fundamentales:

Temporalidad del rol: funciones de coordinación no permanentes, sujetas a rotación o revisión
Capacidad de decisión acotada: define marcos, no monopoliza la ejecución
Transparencia operativa: criterios de decisión explícitos y accesibles

Lo “ligero” no implica debilidad organizativa, sino limitación estructural del poder para evitar su autonomización.

🔹 Diseño tecnológico

El desarrollo de herramientas propias no puede plantearse en términos abstractos, sino como una arquitectura progresiva y funcional.

En una fase inicial, el objetivo no es la sustitución total de las plataformas existentes, sino la construcción de un stack tecnológico mínimo soberano, que incluya:

Sistemas de monitoreo y análisis: herramientas capaces de rastrear tendencias, identificar narrativas emergentes y detectar picos de desinformación en tiempo real.

Capacidades de producción asistida: uso estratégico de inteligencia artificial para generar, adaptar y escalar contenidos sin perder coherencia discursiva.

Infraestructura de distribución controlada: redes propias o parcialmente autónomas que reduzcan la dependencia de algoritmos externos para la difusión crítica.

Este desarrollo puede combinar: uso de tecnologías de código abierto, adaptación de soluciones existentes y cooperación tecnológica con actores no alineados a las plataformas dominantes.

El objetivo no es la autarquía tecnológica inmediata, sino la reducción progresiva de la dependencia y el aumento del control estratégico sobre los flujos de información.

🔹 Diseño de procesos

Articulación efectiva entre producción, adaptación y difusión. El diseño no es planificación rígida, sino arquitectura dinámica orientada a la coherencia y la adaptabilidad.

Notas sobre la práctica: de la observación al patrón

La experiencia reciente muestra que, en contextos de crisis mediática, la respuesta comunicacional tiende a presentar problemas recurrentes:

Retrasos en la construcción de narrativas coherentes.
Desfase entre discurso institucional y dinámicas digitales.

En contraste, los momentos de mayor eficacia han estado asociados a:

Respuestas rápidas y coordinadas.
Uso combinado de múltiples plataformas.
Adaptación del mensaje a distintos públicos.

Estos patrones permiten identificar una regularidad: la eficacia comunicacional no depende exclusivamente del contenido, sino del grado de sincronización entre producción estratégica, adaptación operativa y difusión.

Cuando estos niveles se desacoplan, emergen fallas previsibles. Por tanto, los problemas observados no son contingentes, sino estructurales y susceptibles de diseño.

Sobre la medición de la eficacia comunicacional

La eficacia comunicacional no puede reducirse únicamente a métricas cuantitativas.

Debe evaluarse en al menos tres dimensiones:

Capacidad de penetración: alcance en públicos relevantes.
Capacidad de fijación: establecimiento de marcos interpretativos.
Capacidad de desplazamiento: modificación de narrativas dominantes.

La eficacia es, por tanto, una categoría estructural y cualitativa, no solo estadística.

Conclusión: los límites del “Girón comunicacional”

El Coloquio Internacional Patria evidencia una comprensión creciente de la centralidad del campo comunicacional en el mundo contemporáneo. Sin embargo, también revela sus límites cuando no se integra con una visión estructural del poder.

La batalla narrativa es real. Pero no es autosuficiente.

La sostenibilidad de cualquier proyecto dependerá de su capacidad para articular: coherencia discursiva, consistencia estructural y control efectivo de los procesos fundamentales.

Frase de cierre

“No vivo en peligro de morir por mi patria, sino en el deber constante de pensarla, defenderla y jamás traicionarla.”

Fuentes consultadas:

Labrador Herrera, L. M. (2026, abril 8). Patria, un Girón comunicacional en nuestro tiempo. Granma.
https://www.granma.cu/cuba/2026-04-08/patria-un-giron-comunicacional-en-nuestro-tiempo-08-04-2026-14-04-39

Gracias por leerme.
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Por Henrik Hernandez - Tocororo Cubano Revista Digital Multidisciplinaria

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