Naturaleza

El pájaro carpintero

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En las profundidades frías y húmedas de Cacibajagua* vivían los seres orígenes, que tenían prohibido salir a la Luz. Sucedió que Mácocael (El de los Ojos sin Párpados) se distrajo y la luz de Güey** lo alcanzó petrificandolo, otros había ido a pescar, se descuidaron y la Luz los transmuto en árboles de jobo. Uno de los orígenes que salió a recoger hierbas de nombre Yahubaba*** fue transformado en pájaro.

Después de que Güey con sus rayos había creado las piedras, los vegetales, animales y estabilizado la luna sobre el mundo y situándose él mismo sobre la creación, desde la cueva Cacibajagua, los demás avatares decidieron salir al exterior, dirigidos por Guahayona****. Güey los transformó en taínos (hombre buenos) con las caricias de su luz. De esa forma, Güey daba por terminada la creación con cuatro reinos, el mineral, el vegetal, el animal y el humano.

Pero lo que Güey no tuvo en cuenta fue que la relación entre los taínos no se desarrollaría sin dificultades. Un buen día Guahayona le mostró a su cuñado Anacacuya un cobo bajo las aguas del mar. Cuando este se inclinó lo tomó por sus pies, los lanzó al mar que se lo trago. Hecho esto, sedujo a todas las mujeres taínas llevándolas a Guanín, una isla mítica al oriente de la creación.

Los niños se quedaron en la orilla, hambrientos y llorando. Llamaban a sus madres para que los amamantaran. Sus gritos se oían en la lejanía con su “toa, toa, toa” y fueron transmutados en Kokí***** anunciando la llegada de la época de lluvia.

Los taínos quedaron solos sin mujeres ni hijos. Un día, cuando se bañaban en un río bajo lluvia torrencial, vieron como seres celestiales con figuras humanas descendiendo  de los árboles, pero no eran como ellos, ni hombres, ni mujeres eran, no tenían ningún sexo que los identificaran. Tanto era su deseo que intentaron capturarlas para hacer el amor, pero las figuras eran resbaladizas y no podían ser atrapadas por los hombres buenos. Entonces pidieron ayuda a los caracoles de piel áspera, quienes lograron capturarlas. 

Amarrados, aquellos seres, que no eran ni hembra ni varón, no podían hacer el amor, al carecer de los distintivos de mujeres. Y apareció inriri***** cahubabayael (el pájaro carpintero) que se ofreció a solucionar la situación.

El pájaro carpintero puso manos a su cotidiana obra, picando y taladrando agujeros en el lugar donde habitualmente suele estar el sexo de las mujeres. Cuatro eran los seres y la labor del pájaro carpintero se extendió durante una luna en cada uno. De esa forma los taínos volvieron a tener mujeres. Estás en cada ciclo lunar, liberan el preciado líquido rojo de la vida y siente los dolores del tormento sufrido como recuerdo de la labor del pájaro carpintero.

Como premio, el pájaro carpintero anuncia la llegada de las lluvias y luce una mancha roja en el pecho o en la cabeza creada por la sangre de aquellos seres andróginos, como inolvidable marca de su hazaña mítica.

Así nos habla la mitología taína sobre sus orígenes. He tomado ese tema fundamental, la proeza de esa ave que le dio la oportunidad a los hombres de tener de nuevo mujeres después que las primeras partieran hacia el Oriente.

Bajo el nombre común de pájaro carpintero se agrupan aves que habitan prácticamente a todo las áreas boscosas del orbe, con excepción de Oceanía. Existen más de 240 especies, dispuestas en 35 géneros. Alrededor de 20 especies están en peligro de extinción y 3 se consideran extintas.

Estas aves pertenecen a la familia de Picidae del orden de los Piciformes. Al mismo tiempo se clasifican de forma general en tres grandes especies: Picinae, Picumninae y Jynginidade (torcecuellos).

Suelen vivir en los troncos de los árboles alimentándose de gusanos, larvas de hormigas, termitas y escarabajos que viven bajo la corteza de los árboles. Algunas especias varían su dieta con frutas, huevos de aves, pequeños animales y savias de plantas. En ocasiones entran en conflicto con los humanos (se dice así cuando su comportamiento lo consideramos dañino) al alimentarse de frutas en los cultivos o al hacer agujeros en las casas. Pero su gran valor reside en que eliminan plagas de insectos en los árboles.

En Cuba y otras islas antillanas, quizás como memoria mítica de nuestros ancestros taínos, los campesinos relacionan el avistamiento de estas aves en pueblos y ciudades con la llegada de las lluvias.

En los países latinoamericanos se les conoce con distintos nombres: chupasavias, pájaro, carpintero, pico, picapalos, picamaderos. Tienen una gran capacidad para trepar por los troncos de los árboles y están especializados en perforar los mismos en busca de sustento.

Poseen patas grandes con fuertes dedos largos terminados en uñas en forma de gancho, que les facilitan trepar y sostenerse verticalmente en los troncos de las plantas. Golpean los troncos para taladrarlos, su cabeza está condicionada como un “casco y amortiguador”, con músculos especiales en el cuello y cabeza de cierta rigidez, con hueso detrás de su pico y delante de su cerebro que les permite tener un resorte amortiguador.

Además, tienen un hueso hioides conectado con las fosas nasales que cubre el cráneo y que funge como cinturón de seguridad. Pueden alcanzar una cadencia de 20 golpes por segundo y picar unas 12 000 veces al día. Cola corta y rígida que le sirve de apoyo cuando se apoyan contra los árboles.

Tienen la lengua larga y retráctil, que le permite sacarla a gran distancia del pico, el cual es fuerte y cónico con punta filosa. Estas características son responsables de su especialización biológica muy avanzada, pero que se constituye en su debilidad de sobrevivencia ante el cambio climático y la desaparición de sus hábitats por la acción del hombre. Su plumaje es abundante y variados colores de acuerdo a la especie, suelen ser color negro, con zonas blancas, pardas o verdosas. Los machos suelen tener plumas rojas o amarillas en su cabeza.

La hembra luce un poco diferente porque su corona es más pálida y con el rojo en la nuca restringido a su parte posterior. Las aves jóvenes son más pálidas que el macho, en especial en las áreas rojas de la nuca y la cabeza.

Los pájaros carpinteros anidan en árboles vivos, lo cual ofrece cierta protección ante incendios forestales, pero los expone al anidar en las partes bajas de los troncos, con suficiente espacio y evitando las capas productoras de savia de las plantas. Pero esto los hace más vulnerables ante depredadores que pueden alcanzar los huevos y polluelos. Para evitar a los depredadores, construyen pequeños agujeros alrededor de los nidos, los cuales exudan savia sobre el tronco.

Muchas especies de pájaros carpinteros excavan un nido por temporada, lo que facilita que otras especies de aves y animales los ocupen posteriormente.

Anidan en agujeros de los árboles excavados por ellos mismos. Condicionándolos con maderitas y astillas normalmente producidas durante la construcción de los nidos, formando con ella un acolchonamiento en el fondo y paredes.

Normalmente, las especies de carpinteros son monógamos y trabajan en conjunto en la construcción del nido y en la incubación de los huevos, pero en la mayoría de especies es el macho, quien realiza el mayor trabajo de construcción del nido e incuba durante un turno nocturno.

Las hembras ponen entre 2 a 5 huevos blanco brillantes y de cáscara muy frágil. Las crías nacen ciegas y sin plumaje, después de unos 11 o 16 días de incubación. Los polluelos tardan entre 18 – 30 días en estar listos para abandonar el nido.

La especie es el más común en Cuba es el carpintero jabado (Melanerpes superciliaris) está presente en la isla principal, en la Isla de la Juventud, y en los cayos Coco, Romano, Guajaba, San Felipe, Cantiles, Ávalos y Largo. Habita en bosques o en sitios con árboles dispersos, en matorrales costeros con palmas y en manglares. También se le encuentra en Bahamas, Islas Turcas y Caicos y Gran Caimán.

Mientras que el pájaro carpintero verde cubano (Xiphidiopicus percussus) es la única especie dentro del género Xiphidiopicus endémica de Cuba. Pequeño de tamaño, ocasionalmente con una cresta de color verde olivo brillante y partes inferiores amarillas en los machos y las hembras negras con plumas blancas. La nuca y el pecho amarillo y en su parte superior es rojo brillante con bases negras visibles, además tiene la barbilla y garganta negra. Las hembras suelen ser menores que los machos, con picos más cortos.

La subespecie endémica cubana del carpintero real (Campephilus principalis bairdii), se presume pueda haber desaparecido por completo, pues el último avistamiento conocido se produjo en el oriente de la isla en el año 1998.

Pero en julio de 2005 se proporcionaron grabaciones que indican el redescubrimiento del Carpintero Real. Por ello, de “extinguido” se modificó su clasificación a “en peligro crítico” de extinción.

La deforestación y la fragmentación boscosa son el principal enemigo de estas aves. Cuba debe trabajar arduamente en el terreno para lograr la repoblación forestal en todo el territorio nacional y acabar con la fragmentación de las áreas boscosas del país.

Notas:

Las especies se reúnen en géneros, los géneros en familias, las familias en órdenes, los órdenes en clases, y las clases en divisiones para las plantas y en phyla para los animales. Las divisiones se agrupan en reinos y los reinos en dominios.

Cacibajagua* - caverna/cueva situada en la Isla de la Española, situada en la montaña de Cauta. En su profundidades habitaban los ancestros de lo taínos, es una representación del útero de la Madre Tierra.  

Guahayona**** - ancestro de los taínos.

Güey** - Sol en idioma taíno. 

Inriri***** -  también conocido como inriri cahubabayael, pájaro carpintero, mitológicamente, un descendiente de Itiba Cahubaba.  

Kokí***** - pequeño anfibio pertenecientes a los bactracios (ranas). 

Retráctil - [órgano, miembro] que puede encogerse quedando oculto al exterior.

Yahubaba*** - uno de los ancestros taíno, que habitaba en Cacibajagua. 

Fuentes: 

 

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