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Diplomacia en silencio: qué se está negociando realmente entre Cuba y Estados Unidos

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Imagen generada por la AI Sofia (ChatGPT).

Hermetismo diplomático, presiones geopolíticas y los posibles escenarios de un diálogo discreto

Introducción: cuando el silencio también habla

En política internacional, el silencio rara vez significa ausencia de acción. Con frecuencia constituye el lenguaje más elocuente de la diplomacia. Las recientes declaraciones del presidente cubano Miguel Díaz-Canel confirmando la existencia de conversaciones con funcionarios de Estados Unidos han abierto un escenario lleno de interrogantes. ¿Qué se está negociando realmente? ¿Se trata de contactos exploratorios o de un proceso más profundo? ¿Estamos ante un intento de distensión o ante una fase inicial de presión estratégica?

El hecho más significativo no es la confirmación de las conversaciones, sino el hermetismo que rodea todo el proceso. En la historia de la diplomacia internacional, los momentos decisivos suelen comenzar precisamente así: en silencio.

Hermetismo diplomático y negociación estratégica

Las negociaciones entre Estados que mantienen conflictos prolongados rara vez comienzan de forma pública. Por el contrario, suelen desarrollarse inicialmente mediante contactos discretos destinados a explorar posibilidades de entendimiento y evaluar los márgenes políticos disponibles para cada parte.

La historia reciente ofrece precedentes claros. El acercamiento entre Estados Unidos y China que culminó con la visita de Richard Nixon en 1972 fue preparado durante años mediante contactos secretos. De forma similar, el proceso que condujo al restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos en 2014 bajo la administración de Barack Obama se desarrolló durante meses en canales discretos antes de hacerse público.

El hermetismo no responde únicamente a una tradición diplomática. También cumple una función estratégica: evitar presiones políticas internas o campañas mediáticas que puedan bloquear un proceso aún incipiente.

Exilio histórico y migración contemporánea

La comunidad cubana en Estados Unidos tampoco puede interpretarse como un actor político uniforme. A lo largo de las últimas décadas ha experimentado transformaciones profundas que obligan a distinguir entre dos fenómenos distintos: el exilio político histórico y la migración contemporánea.

El exilio surgido tras el triunfo de la Revolución en 1959 estuvo compuesto principalmente por sectores que abandonaron el país en un contexto de confrontación política e ideológica con el nuevo gobierno. Durante décadas, este grupo desempeñó un papel significativo en la política estadounidense hacia Cuba.

Sin embargo, las corrientes migratorias más recientes responden en gran medida a dinámicas sociales y económicas distintas, vinculadas a la movilidad global, la reunificación familiar y la búsqueda de oportunidades.

Estas nuevas generaciones suelen mantener vínculos culturales y familiares más fluidos con la Isla y expresan posiciones más diversas respecto al futuro de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Como resultado, la diáspora cubana actual refleja una pluralidad de intereses y visiones políticas que hacen cada vez más difícil interpretarla como un bloque homogéneo.

Seguridad, cooperación y contactos discretos

Otro elemento relevante de las declaraciones recientes ha sido la referencia a la cooperación investigativa en torno a un intento de infiltración armada por las costas cubanas. Según el gobierno cubano, un grupo armado intentó ingresar al país con fines violentos. En ese contexto, Díaz-Canel confirmó la cooperación investigativa con el Federal Bureau of Investigation.

Este hecho resulta significativo porque demuestra que incluso Estados con profundas diferencias políticas pueden mantener canales de cooperación en cuestiones de seguridad cuando existen intereses comunes.

A lo largo de los últimos años, Cuba y Estados Unidos han mantenido contactos puntuales en áreas como la lucha contra el narcotráfico, la seguridad marítima y el combate al terrorismo. Estas colaboraciones suelen mantenerse incluso cuando el conflicto político más amplio permanece sin resolverse.

Geopolítica hemisférica y competencia estratégica

Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos no pueden analizarse únicamente en términos bilaterales. Se insertan en un contexto geopolítico más amplio marcado por la competencia estratégica global.

En las últimas décadas, actores como Rusia, China y Venezuela han desarrollado distintos niveles de cooperación con Cuba.

Desde la perspectiva estratégica de Washington, estas relaciones se interpretan a menudo dentro del marco histórico de la Doctrina Monroe, principio geopolítico que desde el siglo XIX define el hemisferio occidental como área de influencia prioritaria para Estados Unidos.

Por esta razón, cualquier diálogo entre La Habana y Washington se desarrolla inevitablemente dentro de un tablero geopolítico más amplio en el que convergen intereses regionales y globales.

Escenarios posibles del diálogo silencioso

A partir de las señales actuales pueden imaginarse al menos tres escenarios posibles para el desarrollo del proceso.

El primero sería una normalización limitada, en la que ambas partes alcancen acuerdos parciales en áreas concretas como seguridad, migración o cooperación energética. Este escenario podría verse favorecido por un contexto político estadounidense más favorable al diálogo y por reformas económicas que amplíen los espacios de intercambio.

Un segundo escenario implicaría un aumento de la presión estratégica, donde el diálogo forme parte de una dinámica más amplia orientada a provocar transformaciones internas en Cuba. Esta posibilidad podría fortalecerse si el entorno geopolítico hemisférico se vuelve más competitivo frente a actores como China o Rusia.

Finalmente, existe la posibilidad de un estancamiento prolongado, en el que ambas partes mantengan canales de comunicación abiertos sin que se produzcan avances sustanciales. Este tipo de escenario suele aparecer cuando las condiciones políticas internas de los Estados limitan su capacidad para asumir los costos políticos de una transformación significativa de la relación bilateral.

Sin embargo, la paradoja estratégica de la presión externa introduce una variable importante en la evaluación de estos escenarios. Cuando las sanciones o la confrontación se perciben como amenazas a la soberanía nacional, pueden reforzar los marcos de cohesión política interna en lugar de debilitarlos.

En ese sentido, la dinámica de presión prolongada podría aumentar la probabilidad de un escenario de estancamiento prolongado, reduciendo las posibilidades de que la presión estratégica produzca transformaciones políticas significativas en el corto plazo.

Discurso político, ética pública y paradojas estratégicas

Un elemento adicional merece atención en este contexto. Durante años, sectores de la política estadounidense —especialmente durante la administración de Donald Trump— sostuvieron públicamente una narrativa de confrontación absoluta hacia Cuba, presentando cualquier forma de diálogo como una concesión inaceptable.

Sin embargo, la confirmación de contactos bilaterales discretos revela una tensión entre el discurso político público y las prácticas diplomáticas reales. Esta divergencia no es exclusiva de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos; forma parte de una dinámica recurrente en la política internacional, donde los gobiernos mantienen posiciones públicas dirigidas a audiencias internas mientras desarrollan simultáneamente canales de diálogo confidenciales.

Esta dualidad plantea además una cuestión relevante desde el punto de vista ético. Cuando el discurso político insiste en la imposibilidad del diálogo mientras se desarrollan conversaciones discretas, se produce una brecha entre la narrativa pública y la práctica diplomática que puede contribuir a distorsionar la comprensión del conflicto por parte de la opinión pública.

En el caso cubano, esta contradicción se combina además con una paradoja estratégica ampliamente estudiada en la literatura sobre sanciones económicas. Diversos estudios han señalado que las políticas de presión prolongada pueden reforzar la cohesión política interna de los Estados objeto de sanciones en lugar de debilitarlos (Hufbauer, Schott, & Elliott, 2009).

Comprender esta tensión entre discurso público, presión estratégica y negociación discreta resulta fundamental para interpretar con mayor claridad el momento actual de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Conclusión: el lenguaje discreto del poder

La historia demuestra que los procesos diplomáticos más significativos rara vez comienzan con grandes anuncios. Por el contrario, suelen desarrollarse inicialmente en un terreno silencioso donde los Estados exploran sus márgenes de maniobra.

En el caso de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, ese silencio no debe interpretarse como ausencia de política. Más bien representa el espacio donde las decisiones estratégicas comienzan a tomar forma.

El futuro de este diálogo sigue siendo incierto. Sin embargo, una cosa parece clara: cuando la diplomacia decide hablar en silencio, es porque algo importante está empezando a moverse.

Glosario de términos clave:

Diplomacia coercitiva:

Estrategia mediante la cual un Estado intenta modificar el comportamiento de otro mediante presiones políticas, económicas o militares.

Doctrina Monroe:

Principio de política exterior proclamado por Estados Unidos en 1823 que establece su oposición a la intervención de potencias externas en el hemisferio occidental.

Hermetismo diplomático:

Práctica de mantener negociaciones internacionales en estricta confidencialidad para evitar interferencias políticas externas.

Política exterior:

Conjunto de decisiones mediante las cuales un Estado gestiona sus relaciones con otros países.

Fuentes consultadas:

Hufbauer, G., Schott, J., & Elliott, K. (2009). Economic Sanctions Reconsidered. Peterson Institute for International Economics.

LeoGrande, W., & Kornbluh, P. (2015). Back Channel to Cuba: The Hidden History of Negotiations between Washington and Havana. University of North Carolina Press.

Pérez, L. A. (2014). Cuba: Between Reform and Revolution. Oxford University Press.

Reyes Rodríguez, D., Maturell Senon, C., & Antón Rodriguez, S. (2026, 13 de marzo). Comparecencia del Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República. Granma.
https://www.granma.cu/cuba/2026-03-13/manana-comparecencia-del-primer-secretario-del-comite-central-del-partido-y-presidente-de-la-republica-12-03-2026-18-03-42

United States Department of State. (2023). U.S.–Cuba Relations. https://www.state.gov

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Por Henrik Hernandez - Tocororo Cubano

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