Del Cerro a la Llanura: ¿Son Viables los Sistemas Móviles de Cosecha de Agua en Cuba?
por Henrik Hernandezpublicado en
Punto de partida: de la tecnología silenciosa a la tentación del movimiento
En el primer artículo demostramos que una solución aparentemente modesta —una malla inmóvil enfrentada al viento— puede convertirse en una fuente confiable de agua en zonas de niebla. Esa tecnología pasiva, sin motores ni electricidad, logró transformar la atmósfera en recurso y la montaña en infraestructura. Sin embargo, Cuba no es solo montaña. En provincias como Camagüey, Las Tunas o Ciego de Ávila, la humedad existe, pero no se manifiesta en forma de niebla orográfica persistente. Allí surge una duda legítima: ¿podrían las soluciones móviles o activas desempeñar un papel que las mallas fijas no pueden cumplir? Este artículo analiza esa posibilidad con rigor técnico, visión estratégica y una comprensión profunda de la realidad cubana.
Mallas reubicables: movilidad estratégica basada en gobernanza comunitaria
La variante más sencilla de movilidad no consiste en mover la tecnología constantemente, sino en trasladarla estacionalmente según la humedad y la dirección del viento. Estos sistemas reubicables conservan la simplicidad mecánica de las mallas fijas, pero ganan flexibilidad territorial. Lo esencial aquí es la gobernanza: la decisión de mover o no el sistema debe basarse en criterios concretos y accesibles para cualquier comunidad. La forma más eficaz es establecer un pequeño Comité Hídrico Comunitario, compuesto por productores, técnicos agropecuarios, delegados de base y representantes de la cooperativa. Este comité debe analizar indicadores simples —litros recogidos en el mes, dirección del viento, presencia de bruma matinal y pluviosidad reciente— para decidir dónde y cuándo reubicar los módulos. La movilidad estratégica no aumenta la complejidad técnica, sino la inteligencia colectiva. Es una combinación óptima entre sencillez, eficiencia y autonomía comunitaria.
Sistemas arrastrados: la malla que persigue al aire
Una opción más ambiciosa consiste en montajes móviles arrastrados por remolques, tractores o estructuras con ruedas para “barrer” el aire húmedo en ausencia de viento fuerte. Sobre el papel, mover la malla a través de un volumen de aire podría aumentar la captura; en la práctica, introduce costos y fragilidades críticas. Arrastrar paneles grandes exige combustible, potencia mecánica y mantenimiento frecuente. El movimiento añade vibraciones, torsiones y riesgos de rotura que no existen en sistemas fijos. Pero el mayor problema no es mecánico: es estratégico. En un país donde tractores, combustible y operarios son recursos escasos, dedicar esos activos a mover captadores móviles podría desviar recursos necesarios para reparaciones esenciales como pozos, bombas o cosecha de lluvia. El sistema arrastrado no solo es frágil: compite por recursos que Cuba necesita para prioridades más urgentes.
Columnas rotativas: cuando el captador imita a un generador vertical
La idea más sofisticada —y más seductora desde la perspectiva tecnológica— es el captador rotativo. Se trata de una columna vertical con “aletas” de malla Raschel que el viento hace girar, permitiendo a la vez la condensación de microgotas y la producción de energía mecánica o eléctrica. Es un concepto elegante: un solo dispositivo que transforma viento en agua y, al mismo tiempo, en energía. Pero esta elegancia tiene un costo. Introducir rotación es introducir fragilidad: ejes, rodamientos, sellos, engranajes y piezas que requieren mantenimiento especializado. Una falla mínima puede detener toda la estructura. Y aquí se manifiesta un principio fundamental de la resiliencia cubana: mientras más compleja es la tecnología, más dependiente se vuelve de repuestos importados y de capacidades técnicas que no están disponibles en todas partes. La columna rotativa puede ser útil en centros de investigación, escuelas agroecológicas o proyectos demostrativos, pero difícilmente será viable como tecnología comunitaria rural.
Sistemas activos de condensación: eficiencia técnica, dependencia energética
Los sistemas activos, como los generadores atmosféricos de agua (AWG), pueden producir agua incluso en ausencia de niebla mediante refrigeración forzada o deshumidificación. Algunos pueden montarse en remolques, convirtiéndose en unidades móviles de agua. Técnicamente, son impresionantes. Pero su dependencia de electricidad estable, refrigerantes, compresores y repuestos importados los convierte en soluciones frágiles dentro del contexto cubano. Además, la cantidad de energía necesaria por litro producido es alta, lo que los hace inviables como solución comunitaria de amplia escala. Su papel ideal está en instalaciones críticas: policlínicos rurales, laboratorios estratégicos o nodos institucionales. Son excepciones, no columna vertebral.
La movilidad frente a la realidad cubana: competencia por recursos y complejidad humana
La movilidad tecnológica puede sonar innovadora, pero introduce una competencia directa por recursos escasos. Tractores, combustible, transporte y fuerza laboral son limitados y están altamente demandados en el contexto agrícola y logístico del país. Invertirlos en tecnologías móviles puede desplazar recursos imprescindibles para reparar pozos, mejorar sistemas de riego o mantener embalses menores. Además, cada capa de complejidad técnica implica una carga adicional sobre el factor humano: capacitación, responsabilidad operativa y capacidad de reparación. La comunidad cubana ya sostiene múltiples sistemas frágiles. Añadir tecnologías que requieren niveles altos de mantenimiento puede generar más puntos de fallo que soluciones. Los sistemas móviles o activos no fallan por física, sino por sociología: requieren más habilidades, más organización y más recursos que los que muchas comunidades pueden sostener.
Conclusión: la resiliencia está en la simplicidad inteligente
Después de evaluar todas las variantes —pasivas, reubicables, arrastradas, rotativas y activas— la conclusión es clara. La solución más resiliente para Cuba continúa siendo la cosecha de niebla pasiva mediante mallas Raschel fijas o modularmente reubicables, instaladas en microclimas favorables y gestionadas por gobernanza comunitaria local. Son económicas, comprensibles, reparables y alineadas con la realidad climática y logística del país. Las soluciones móviles, rotativas o activas pueden existir como complemento estratégico —útiles en casos específicos o para experimentación— pero no deben convertirse en eje central de la política hídrica comunitaria. En un país sometido a limitaciones energéticas, logísticas y climáticas, la resiliencia no surge de tecnologías complejas, sino de la inteligencia de la simplicidad. La niebla no necesita que la persigan: necesita que la comprendan, la acompañen y la conviertan, con humildad y precisión, en agua para la vida diaria.
Glosario de términos clave:
Cosecha de niebla:
Técnica pasiva que utiliza mallas permeables para capturar microgotas suspendidas en la niebla y convertirlas en agua líquida.
Malla Raschel:
Tejido sintético resistente a rayos UV y al clima tropical, utilizado para sistemas de captación de niebla.
Sistema reubicable:
Variante en la que un captador pasivo puede desmontarse y trasladarse estacionalmente.
Sistema arrastrado:
Captador móvil montado sobre remolques o estructuras con ruedas para desplazarse a través de zonas húmedas.
Captador rotativo:
Estructura cilíndrica con aletas de malla que gira impulsada por el viento, combinando captación pasiva y energía mecánica.
Generador atmosférico de agua (AWG):
Equipo activo que extrae agua del aire mediante refrigeración o deshumidificación forzada.
Gobernanza comunitaria:
Sistema de toma de decisiones organizado a nivel local para operar y mantener tecnologías resilientes.
Competencia por recursos:
Evaluación del costo de oportunidad al asignar recursos escasos a una tecnología en lugar de otra.
Fuentes consultadas:
Azeem, M., Noman, M. T., Amor, N., & Petru, M. (2025). Alternative and Sustainable Technologies for Freshwater Generation: From Fog Harvesting to Novel Membrane-Based Systems. Textiles, 5(4), 43. https://www.mdpi.com/2673-7248/5/4/43
Navarrete, E. C. (2024). Avances y desafíos en la cosecha de agua atmosférica: revisión de técnicas pasivas de recolección de niebla. https://repository.uaeh.edu.mx/revistas/index.php/investigium/article/view/13555
Parker, A. R., & Lawrence, C. R. (2001). Water capture by a desert beetle. Nature, 414, 33–34. https://doi.org/10.1038/35102108
UN Environment Programme. (2018). Fog water harvesting brings clean water to Eritrea's highlands. https://www.unep.org/news-and-stories/story/fog-water-harvesting-brings-clean-water-eritreas-highlands
Gracias por leerme.
Si este contenido resonó contigo, únete a nuestra comunidad comentando y compartiendo.
Por Henrik Hernandez - Tocororo Cubano
#CubaResiliente #AguaDelAire #TecnologíasRurales #TocororoCubano
Comentarios