Cuba y la lógica histórica de supervivencia: coerción externa, racionalidad institucional y límites del dinamismo productivo
por Henrik Hernandezpublicado en
Introducción: más allá del reduccionismo causal
El debate sobre la economía cubana contemporánea se encuentra atrapado entre explicaciones monocausales. Por un lado, se atribuye la crisis exclusivamente al régimen de sanciones estadounidenses; por otro, se la presenta como consecuencia inevitable de un modelo político intrínsecamente fallido. Ambas perspectivas simplifican un fenómeno estructural complejo.
Este ensayo propone una interpretación alternativa: la economía cubana actual debe comprenderse como expresión de una racionalidad institucional sedimentada históricamente bajo condiciones prolongadas de vulnerabilidad geopolítica. Esta racionalidad —que aquí denominamos lógica estructural de supervivencia— ha permitido resiliencia estatal, pero enfrenta límites en la generación de dinamismo productivo bajo condiciones globales contemporáneas.
Frontera imperial y formación de racionalidad defensiva
Desde el siglo XVI, Cuba ocupó una posición estratégica dentro del sistema imperial español. La toma británica de La Habana en 1762 confirmó su centralidad militar (Elliott, 2006). La isla se configuró como bastión estratégico más que como núcleo de desarrollo autónomo.
Esta condición de frontera bajo amenaza consolidó patrones institucionales orientados a:
Centralización administrativa.
Prioridad militar.
Control estratégico del territorio.
Dependencia económica de centros externos.
No se trata de una característica cultural esencialista, sino de una adaptación estructural bajo presión recurrente.
Dependencia estructural: diálogo con la tradición latinoamericana
La interpretación aquí desarrollada dialoga con la Teoría de la Dependencia (Cardoso & Faletto, 1979), que identificó la inserción subordinada de América Latina en el sistema mundial como limitante del desarrollo autónomo.
Cuba representa un caso particular dentro de esa tradición: su dependencia no desaparece con 1959, sino que se reconfigura. La integración preferencial al bloque soviético constituyó una forma distinta de dependencia estructural, aunque bajo parámetros ideológicos y políticos distintos.
La constante histórica no ha sido la autonomía productiva plena, sino la rearticulación sucesiva de vínculos externos dominantes.
1959–1990: expansión social bajo protección geoeconómica
Es fundamental evitar la lectura lineal que asocia lógica defensiva con estancamiento permanente. Durante el período de integración con la URSS, Cuba experimentó:
Industrialización relativa.
Expansión masiva de educación y salud.
Desarrollo científico en sectores estratégicos.
Incremento en estándares sociales.
El entorno bipolar y la protección geoeconómica redujeron la presión competitiva externa, permitiendo expansión social sin transformación estructural profunda del patrón productivo.
El colapso soviético no creó la vulnerabilidad, pero la reveló.
Agencia política y momentos de reforma
La lógica estructural no elimina la agencia. A lo largo de la historia revolucionaria cubana han existido debates internos sobre el modelo económico:
El debate sobre el Sistema de Financiamiento Presupuestario en los años 60.
Procesos de rectificación en los 80.
Reformas del Período Especial.
Apertura limitada al sector privado y MIPYMES en el siglo XXI.
Estos momentos muestran intentos de adaptación que, sin embargo, han operado dentro del marco de preservación de soberanía y control estratégico. La racionalidad defensiva no es una fuerza automática, sino una matriz institucional que condiciona el rango de reformas consideradas aceptables.
El embargo como reforzador de la lógica defensiva
El régimen de sanciones estadounidenses no explica por sí solo la estructura económica cubana. Sin embargo, su persistencia cumple una función institucional decisiva: refuerza la percepción de amenaza externa permanente.
Esta condición interactúa con la racionalidad histórica de supervivencia:
Justifica centralización administrativa.
Limita apertura financiera.
Incrementa aversión al riesgo institucional.
Reduce márgenes de experimentación descentralizada.
El embargo no es la única causa de rigidez institucional, pero actúa como mecanismo que reproduce y legitima esa rigidez.
Remesas y racionalidad económica bajo riesgo
Las remesas constituyen un amortiguador social significativo (World Bank, 2023). En otros países latinoamericanos han contribuido parcialmente a inversión productiva.
En el caso cubano, su efecto predominante en consumo puede explicarse por:
Restricciones de importación.
Inestabilidad energética.
Limitaciones de crédito.
Incertidumbre regulatoria.
Integración financiera internacional restringida.
En entornos de alta incertidumbre estructural, la decisión racional del receptor es maximizar seguridad inmediata, no asumir riesgo productivo.
Resiliencia versus dinamismo
La continuidad institucional cubana tras 1991 constituye un caso notable de resiliencia estatal. Sin embargo, la lógica que maximiza estabilidad bajo presión no necesariamente maximiza:
Innovación tecnológica.
Productividad.
Diversificación exportadora.
Integración global competitiva.
Aquí emerge la tensión central: la racionalidad que garantizó supervivencia histórica enfrenta el desafío de generar dinamismo sin percibirse como vulnerabilidad estratégica.
Desafío contemporáneo: transición institucional
La cuestión central no es ideológica, sino institucional:
¿Cómo transformar una arquitectura orientada a la defensa en una orientada a la expansión productiva sin erosionar soberanía?
Una transición viable podría requerir:
Diferenciar amenaza geopolítica real de apertura económica gestionada.
Crear espacios institucionales de experimentación regulada.
Reformar incentivos productivos sin desarticular cohesión estatal.
Integrar capital externo bajo reglas claras y estables.
Reconfigurar la noción de seguridad nacional incorporando seguridad productiva.
El desafío no es abandonar la resiliencia, sino convertirla en plataforma de dinamismo.
Conclusión
La economía cubana no puede comprenderse mediante explicaciones lineales. Es producto de una trayectoria histórica marcada por vulnerabilidad geopolítica, reconfiguraciones sucesivas de dependencia y adaptación institucional defensiva.
El reto contemporáneo consiste en evolucionar desde una lógica de supervivencia hacia una lógica de expansión productiva sin sacrificar soberanía estructural.
Este debate exige superar tanto la narrativa del “fracaso inherente” como la del “cerco como causa única”. Solo una aproximación histórico-estructural permite comprender la complejidad del caso cubano en el sistema global.
Glosario de términos clave:
Dependencia estructural:
Inserción económica subordinada a centros externos dominantes.
Lógica estructural de supervivencia:
Racionalidad institucional orientada a preservar continuidad bajo presión geopolítica prolongada.
Resiliencia institucional:
Capacidad del Estado para mantener cohesión organizativa frente a crisis severas.
Coerción geoeconómica:
Uso de instrumentos financieros, comerciales y regulatorios para condicionar decisiones soberanas de otros Estados.
Referencias consultadas:
Cardoso, F. H., & Faletto, E. (1979). Dependency and development in Latin America. University of California Press.
Elliott, J. H. (2006). Empires of the Atlantic world. Yale University Press.
Mesa-Lago, C. (2022). Cuba’s economic reforms: Evolution and challenges. Lynne Rienner Publishers.
Pérez, L. A. Jr. (2015). Cuba: Between reform and revolution (5th ed.). Oxford University Press.
Torres Pérez, R. (2021). Structural reforms and economic adjustment in Cuba. Journal of Latin American Studies, 53(4), 789–812.
Vidal Alejandro, P. (2020). Monetary reform and macroeconomic stabilization in Cuba. Cuban Studies, 49, 45–68.
World Bank. (2023). Migration and development brief 39. World Bank.
Gracias por leerme.
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Por Henrik Hernandez - Tocororo Cubano
#Cuba #EconomíaPolítica #HistoriaEstructural
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